domingo, 24 de abril de 2011

LA GERVASIA Y EL JONATHAN, cuento corto

Por José Mármol
La Gervasia, que esa mañana había cobrado los 4 planes trabajar, tenía ganas de salir de la inmunda casilla en la que habita al lado del Riachuelo, lo llama a su hijo, que estaba clasificando unos papeles que había cartoneado y le dice: "Jonathan, vamos al Shopping, que hay una baratas buenísimas, después nos vamos al bicing y paseamos hasta Mc Donald a tomar un breaks menú que están 70% off."


Jonathan que extrañaba al padre le pregunta "Má, porque no lo vamos a visitar a Daddy, que hace rato que no lo vemos", la madre aireada le contesta: "Jonathan, tu pá está bien, acordate que ya sale la semana que viene y no quiero volver a hacer la cola en Villa Devoto."


Y así fue como la Gervasia y el Jonathan fueron a pasear, mientras, sus dos hermanitas, la Charlenne y la Johanna, seguían haciendo changas en el baño de la Estación Constitución,


Colorín, colorado, este cuento de ha acabado.





viernes, 22 de abril de 2011

¿QUE NOS HICIMOS?

Estimado Enrique, preguntas ¿Qué nos hicimos? , coloquialmente te podría responder que nos hicimos mierda, pero ese no es mi estilo, mas bien podría contestarte que, como somos, los argentinos, incapaces para solucionar los males de nuestra Patria, consentimos en que nos engañe cuanto sátrapa ande suelto prometiéndonos un paraiso.



Lo consentimos no por ignorantes, lo hacemos porque vivimos en un estado de incuria genética, mientras tengamos "para los vicios" lo demás no nos importa.


Los políticos, viejos carroñenos, lo saben y lo gozan, saben que cuantos mas cadáveres queden, mas comida tendrán para llevarse a sus nidos,


Estimado Enrique, no no hemos suicidado, solo permitimos que una banda de violadores y criminales nos tengan cautivos, los que consienten pueden tener alguna dádiva, planes, jubilaciones, etc, los que no aceptan que le rompan a diario, sus tesoros mas preciados, irán a la máquina de picar carne, convertidos en chorizo y repartidos en cuanto acto político exista, lo peor es que no ignoramos que estamos cometiendo canibalismo, los gozamos y nos relamemos festejando que no somos nosotros los que estamos en el sandwich.


Quedan dos soluciones, comprar un tarro grande de vaselina o unos cuantos miles de AK-47 y hacer sonar el escarmiento.


Creo que, como viene la cosa, será un buen negocio comprar unas toneladas de vaselina.


Un abrazo, José Mármol

josemarmol_2001@yahoo.com.ar
15-6360-3118



De: Enrique Guillermo Avogadro


Asunto: ¿Qué nos hicimos?


Para: josemarmol_2001@yahoo.com.ar


Fecha: viernes, 22 de abril de 2011, 14:48


¿Qué nos hicimos?
“La clase política argentina no piensa en la solución de estos problemas básicos, los políticos ni siquiera los piensan como problemas, preocupados por sus carreras políticas, por cómo llegar al poder, por mirar su imagen en el espejo con la banda presidencial”
Walter Graziano


En 1919, el mundo entero –y me consta, pues tengo una enciclopedia editada ese año- discutía cuál sería el país que emergería, a partir de la primera posguerra, como potencia mundial; las opciones eran la Argentina y los Estados Unidos, y la mayoría se inclinaba por nosotros.

Cuando uno ve a los norteamericanos circular en tren de turistas, se da cuenta que, individualmente y desde nuestra particular óptica, son ingenuos, crédulos, inocentes, muchas veces carentes de cultura general, desinformados, etc.. En cambio, los argentinos, siempre a título individual, somos inteligentes, rápidos, “púas”, sagaces, “piolas”, “zorros”, “arañas”, pillos, sobre todo vivos, y muchos otros calificativos de idéntico jaez.

Entonces, cabe preguntarse si, siendo así, porqué entre todos ellos pudieron construir ese país mientras que nosotros, también entre todos, logramos hacer esta penosa realidad actual.

Guardando todas las distancias del caso, son compatriotas nuestros los mejores jugadores del mundo, a punto tal que lideramos los pases al extranjero, superando en eso hasta a Brasil. Sin embargo, nuestra selección nacional, en la que juegan muchas de esas verdaderas estrellas internacionales, no consigue grandes resultados, como cabría esperar.

Como simples ejemplos, también resulta indispensable a nuestro comportamiento como comunidad, esa en la que elegimos vivir. En la ciudad de Buenos Aires, que utilizo por ser la vidriera de la Argentina, sus habitantes cruzan la calle por cualquier sitio, estacionan sus autos donde les da la gana, tiran todos los desperdicios al espacio público y se lamentan de la suciedad del mismo, tocan bocina sin respetar lugar alguno.


Cuando las “bicisendas” están sobre los parques o en el Rosedal, los ciclistas no pueden utilizarlas porque están llenas de peatones y, cuando se encuentran en calles y avenidas, tampoco pues su paso es impedido por automóviles o containers. Los pescadores de la Costanera ocupan, diariamente, el mismo lugar, donde se encuentran con los mismos vecinos; sin embargo, dejan ese sitio –que han elegido y al que regresarán mañana- lleno de inmundicias.

La propia Costanera, y el parque Tres de Febrero, sufren diariamente el vandalismo llevado a su máxima expresión: se han destruido los bancos, las barreras de postes de cemento que impedían el estacionamiento sobre las veredas, se han arrancado las placas de los monumentos, se ha roto todo lo posible.

Nuestras escuelas y edificios públicos, el mobiliario urbano, son objeto de pintadas de todo tipo y color, y hasta las facultades y colegios parecen hoy signos de una civilización anterior.

¿Qué nos hicimos? ¿Por qué nos suicidamos? ¿Por qué nos derrumbamos? ¿Por qué nos autodestruimos?

Llevamos décadas enteras buscando respuestas para esas preguntas, y encontrando culpables siempre afuera de nosotros mismos: la sinarquía internacional, los organismos de todo tipo, los otros países, nuestra propia burguesía, los complots, los pactos oscuros, todo aquello que evitara que nos culpáramos, que nos convirtiéramos en los responsables de este desaguisado que no tiene antecedentes en la Historia.

Porque la realidad es que nos fue dado todo. El territorio más feraz del planeta, corrientes inmigratorias de calidad, generaciones enteras de individuos que pensaron –e hicieron- un gran país. Baste recordar que, en 1939, Argentina duplicaba la capacidad industrial instalada de todo el resto de América Latina, y no existía el analfabetismo. Nuestras universidades integraban la más selecta lista en la materia, y la Argentina era un espejo en el cual muchas naciones buscaban un ejemplo.

Para describir, hoy, que nos ha sucedido, nada mejor que leer la humorada que escribió Carlos M. Reymundo Roberts esta mañana, en La Nación (http://tinyurl.com/4gtu4xl), sobre el encuentro Cristina-Dilma. Conociendo mucho ambos países, ya que trabajo también en Brasil hace más de cuarenta años, debo decir que el señor Roberts es, lisa y llanamente, un genio.

Porque, como digo siempre, la verdad es que cada pueblo tiene el gobierno que se le parece, y los brasileños se merecían a esta Dilma, no a la que conocí hace diez años. Esta señora, que es la seriedad personificada en todos los ámbitos de su vida ha sido capaz de corregir, de un plumazo, las excentricidades de Lula en materia de política exterior, que describiera en http://tinyurl.com/ykhcwq7, que tan caro hubieran costado a Brasil.

Nosotros, en cambio, estamos gobernados por personajes que, cada uno en su especialidad, son paradigmas icónicos. Por supuesto, la lista debería comenzar por doña Cristina, pero la dejaré para el final.

Así, en cambio, empezaré por don Anímal, que después de haber cometido todas y cada una de las barrabasadas posibles desde sus lejanos tiempos de la Intendencia de Quilmes (cuando tuvo que fugarse para no ser detenido, mientras sus adláteres trasladaban cadáveres en heladeras) hasta los actuales, de su descascarado cargo de Jefe de Gabinete (en que llegó a negarse a cumplir una orden judicial y a mandar a seguir a una juez que había dictado otra). El permanente recorte que ha sufrido en sus atribuciones desde hace meses, que ha acatado con un desacostumbrado silencio, ¿se deberá a revelaciones que puedan llegar desde un determinado avión secuestrado en Barcelona?

Segundo en la lista aparece don Amadito, el buscador de paltas baratas, que no deja estupidez por decir en materia de economía pero que, sin embargo, continúa escalando posiciones en la pirámide kirchnerista, a fuerza de permitir el permanente saqueo de su ex feudo, la ANSES, gesta que repetirá desde otro ámbito, ahora que ha colocado a una de sus acólitas en la Presidencia de la Casa de la Moneda. Que este señor no solamente ignore, sino que haga gala de no saber nada de la cartera que tiene a su cargo, lo convierte, por derecho propio, en un ícono paradigmático.

Pero el lugar más destacado, sin duda, entre los primeros “parecidos” del país lo tiene el hijo de Jacobo. Que hayamos dejado nada menos que la Cancillería en manos de tamaño personaje habla bien a las claras de cómo somos después de lo que nos hicimos. Creo que hasta harían mejor papel en ese cargo Hebe de Bonafini o Luis D’Elía. Si don Néstor nos había condenado al ostracismo internacional con su “contracumbre” de Mar del Plata, don Héctor –con el tácito permiso de doña Cristina- nos ha hecho aún más desagradables para aquéllos cuyas inversiones pretendemos atraer para evitar que el “modelo” explote.

Tuvo razón Rodríguez Larreta cuando le pidió a Cristina que lo echara del cargo. Porque esperar que este oriundo de Creta tenga la más mínima dignidad y presente su renuncia después de ser desmentido tan públicamente por los de su propio bando en su ataque a Macri, amén de haber involucrado a Estados Unidos en una falsedad (¿recuerdan cuando la CIA y la Secretaría de Estado fabricaron la operación de Antonini Wilson y su valija?) de tal magnitud, sería pedirle peras al olmo.

A doña Nilda no parece irle mejor, pese a que la cuenta que estamos pagando por su designación al frente del nuevo Ministerio de Seguridad se mida en vidas humanas, amén de tesoros bancarios, Según parece, ni los muchachos de azul ni sus vecinos están dispuestos a que, con ellos, haga lo mismo que hizo con los de verde, de blanco y de celeste, y se lo están explicando claramente. Pero, bueno, la imagen es lo que importa, aún cuando haya dejado aún más indefensas nuestras fronteras, al retirar a los pocos gendarmes que la custodiaban, para evitar que Blumberg o alguien similar vuelva a ponerse de moda.

¡Y cómo olvidar a Guillermito, el Lassie de don Néstor, q.e.p.d.! Si yo fuera Jorge Asís, lo describiría como un maestro en el arte de arrugar. ¿O no fue lo que hizo cuando Brasil levantó las cejas ante sus nuevas intervenciones en materia de comercio internacional? Pretender, ahora, acallar las voces que miden la inflación real apretando a las consultoras privadas es tan ridículo como intentar hacerle creer a la gente que los precios de los supermercados son falsos. ¿Sus múltiples -y tan costosas para el país- ocupaciones le permitirán enterarse que ya existe Internet?

El daño que sus jefes le han mandado a hacer al futuro inmediato argentino en materia de mercados internacionales, de producción agro-industrial, de falta de inversiones de todo tipo, de inseguridad jurídica, tendrán que pagarlo varias generaciones. Y aún no ha terminado de hacerlo.

Comparado con quienes lo anteceden, don Julio debido aparece como un prócer, y además uno confiable, aunque su ministerio lleve el pomposo título de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Porque no es menester estar demasiado informado para saber que nuestros queridos K nunca tuvieron interés en el planeamiento estratégico de largo plazo para el país; sólo lo han hecho para enriquecerse y perpetuarse en el poder.

En esta lista faltan muchos, como el incómodo don Hugo “Camión”, don Jaime, don Capaccioli, don Uberti, el Presidente de Enarsa, y tantos otros, sin olvidar a los amici degli amici, pero la enumeración daría para escribir un libro entero y no es el caso.

Cerremos, entonces, con la inefable doña Cristina. Esa misma que esta semana (ha recuperado su verborragia habitual) exigió a los piqueteros de toda laya y origen que no corten la circulación, y realicen sus protestas en las veredas y cordones. Después de ocho años (se cumplirán en mayo) de tamaña permisividad para no “criminalizar” la protesta social, se recibió de ilusa: horas después, un gremio cortó la Costanera norte y la autopista Ricchieri.

Más grave aún es su ruidoso silencio (¡gracias, Asís, por el oximorón!) en relación al escándalo del avión con la droga es su permanente machaque sobre el éxito del “modelo”, especialmente cuando, después que el Gobernador Closs dijera que en Misiones hay 6.000 chicos desnutridos, hayan comenzado a morir por esa razón chicos en Salta.

Es que en Argentina, además de habernos suicidado, hemos convertido a la corrupción en un genocidio.

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. +54 (11) 4807 4401/02

sábado, 26 de marzo de 2011

DISCRIMINACIÓN SELECTIVA

Periódicamente leemos, escuchamos y vemos, en todos los medios, que la comunidad judía reprocha atentados en sus cementerios, templos e instituciones, que por lo general consisten en pintadas de ciertas frases o una cruz svástica, con toda razón los denuncian y todos los medios lo publican y docenas de organizaciones e instituciones privadas y oficiales se manifiestan en solidaridad con la colectividad israelita, lo veo justo.

También leemos, escuchamos y vemos los atentados que cometen las organizaciones políticas de izquierda y las instituciones que agrupan a lesbianas, travestis, transexuales, gay, onanistas, pedófilos, y a cuanto maricón y degenerado ande suelto, que hacen pintadas en la Catedral Metropolitana, en el Cabildo, en el Palacio Municipal, etc.


Parecería que agredir a algunos es considerado un delito, en cambio, cuando se trata de pintar iglesias, edificios y monumentos nacionales no se considera daño a la propiedad, en estos casos se trata de “libre expresión democrática”


Si yo convocara a matar a determinado grupo social o político, a los dos minutos estaría preso con pito y cadena, la Bonafini, los D´Elia y toda esa sarta de impunes recitadores de la violencia y el odio lo siguen haciendo alegremente y a los cuatro vientos, si yo hablara a favor del proceso, sería acusado por apología del delito, en cambio ellos declaman sus loas a asesinos y terroristas con toral libertad


El INADI es una gran mentira, es arbitrario y solo sirve para amparar a delincuentes subversivos


José Mármol

viernes, 4 de marzo de 2011

SER NACIONALISTA NO ES VESTIRSE DE GAUCHO

Diariamente recibo correos que critican la compra, en nuestro país, de tierras por extranjeros, coincido con el espíritu del mensaje, sería preferente que esas tierras fueran propiedad de argentinos que las trabajen.


Soy argentino de sexta generación y considero que las millones de hectáreas improductivas en manos de argentinos dañan mas al país que estando en explotación por parte de inversores extranjeros.


Ser nacionalista no es ser como el perro del hortelano, que no come ni deja comer.


Los que nos interesamos por la historia de nuestra Patria, sabemos que las grandes estancias argentinas fueron fundadas por inmigrantes, extranjeros que trabajaron de sol a sol en climas inhóspitos, donde el único habitante eran los indios, la nieve, el frío y el viento.


Esas familias construyeron infraestructuras fundamentales, que no solo todavía perduran, sino que fueron mejoradas año a año y hoy son un orgullo para las nuevas generaciones de esos pioneros.


Si las tierras las compran extranjeros es porque hay argentinos que se las venden.


Ser nacionalista no es vestirse de gaucho, sentarse con una guitarra a la sombra del ombú a tomar mate y cantarle al hornero su esfuerzo para construir el nido.


Ser nacionalista es amar y defender a la nación, sentir orgullo de ser argentino, favorecer el desarrollo económico, cultural y social.


No hagamos como los aborígenes, que reclaman la propiedad de grandes extensiones de tierra, que nunca trabajaron y que tampoco lo harán, porque prefieren colgarse una pluma y vivir de dádivas antes que tomar una pala.







lunes, 7 de febrero de 2011

EL JOINT VENTURE DE LA PRESIDENCIA

Estamos asistiendo a una guerra de candidatos a Presidentes de la República en todos los partidos políticos.


No escuché a ninguno que expusiera un programa de gobierno, solo paparruchadas y las mismas generalidades, que son comunes a todos.


Los oímos declamar las mismas mentiras de siempre, que van a luchar contra la inflación, que mejorarán el sistema de salud, que lograrán el pleno empleo, que van a hacer tal o cual cosa, todas palabras que endulzan los oídos del ciudadano ignorante.


Quiero saber el cómo y no el qué.


Todos conocemos las enfermedades de nuestro país, para eso somos cuarenta millones de diagnosticadores, pero ni uno solo expone como lo curará.


Les pregunto qué programa tienen los radicales, los peronistas en sus mil versiones, los socialistas, etc.


Ninguno tiene uno, no les interesa nuestra Patria, solo los mueve su ambición de poder y su beneficio personal, están invirtiendo millones de pesos en un joint venture, que si les sale bien, no solo recuperarán sus dineros, se alzarán con utilidades inimaginables y seguirán hundiendo a todos los argentinos, total nadie los juzgará, los políticos son inimputables, si no fuera así no veríamos sueltos a tantos corruptos luciendo impúdicamente todo lo que han robado y burlándose de todos nosotros.




José Mármol


josemarmol_2001@yahoo.com.ar







miércoles, 2 de febrero de 2011

RATAS Y LANGOSTAS

Flota en el aire un pesado vapor de inestabilidad social.

Curiosamente, los servicios de inteligencia, en casi todos sus documentos confidenciales, le han advertido al gobierno sobre la probable aparición de varios focos de conmoción interna, protestas sociales e instigación a la violencia por parte de grupos de acción directa.

En las conclusiones módicas y complacientes de esos informes, se concentran todas las culpas en la “instigación preelectoral de elementos empeñados en la desestabilización del gobierno”.

El gabinete también percibe… ese feo clima… en sus propias entrañas.

El desaforamiento salvaje de los Moyano (padre e hijo), la inseguridad pública ya completamente salida de madres, la inflación galopante, las mentiras oficiales y la gran incertidumbre social, son factores más que suficientes para imaginar… muy fácil… un escenario de agitación social.

Las características de algunas colectividades zoológicas, consideradas plagas, sirven hoy para entender lo que ocurre, con analogías simples.

La rata parda (“rattus norvegicus”) tiene una capacidad de proliferación de tan formidable magnitud, que, en los llamados territorios “propicios”, se puede desarrollar en una proporción de 15 a 1 con el ser humano.

La Argentina es un territorio muy propicio para ella… de cabo a rabo.

Cuando desaparece o muere el jefe de una manada de ratas, no solamente se produce una pelea terrible entre los aspirantes al poder, sino que además, se desata una gran de conmoción interna entre los grupos subalternos de estos roedores.

Las peleas, entonces…replican hasta en los niveles más bajos. La manada de ratas entra, entonces, en un escenario de caos.

En la Inglaterra del siglo XIX, las peleas o riñas de ratas estaban a la orden del día, de un modo tan popular que habían hecho casi desaparecer las famosas riñas de gallos

La rata es una aventurera irresponsable, depredadora, agresiva y también un ejemplo de criminalidad animal: Sale a depredar sin un rumbo, y su característica más singular - entre todas las especies - es que fagocita cualquier cosa (es omnívora). Pero suele depredar sin necesidad.

Aún peor que eso, como tal, es zoológicamente caníbal… y lo es, sin ninguna distinción de rango familiar o parentesco.

En el extravagante e inútil viaje a Kuwait de la presidente con la comitiva oficial y con el grupo de 96 empresarios (encabezados por Eurnekian y Bulgheroni), tuvo desarrollo, el inicio de una guerra de roedores en gran escala.

La familia del poder, desde sus orígenes, tuvo todas estas “virtudes”.

Ha sido y es, primariamente depredadora, omnívora, caníbal y por cierto, antes que nada, aventurera.

En este desgraciado momento de la República , en el que todavía nadie ha advertido la impresionante acumulación de cuentas pendientes con la realidad que se ha venido acumulando… y que son imposibles de saldar sin sufrimiento para el pueblo… todos en el poder central, son eso: Depredadores, caníbales y… básicamente, aventureros.

La vocación de la rata aventurera… es paradójica: Es la vocación de “no tener vocación”.

Es la vida a salto de trinchera, una trayectoria compuesta solamente de episodios fragmentados. Son hilos zigzagueantes de existencia que no forman finalmente una trama concreta.

La mujer que dirige nuestros destinos tiene, además de aquellas “virtudes” otras dos que son particularmente peligrosas: La hipocresía y la inescrupulosidad.

Para ella,… si hay que destrozar una gran parte de la institucionalidad del país… para lograr sus fines, mintiendo y arrastrándonos a todos hacia la peor aventura… cualquier herramienta le resulta buena.

No tendría, por ejemplo, el menor cargo de conciencia, en retirarse de la candidatura un día antes… permaneciendo en ella en modo ficcional, sólo para evitar el síndrome del “pato rengo”. Mentir y falsear, es una necesidad casi fisiológica en su conciencia.

Para ella… casi a diario, se está muriendo a una vida, para renacer en otra.

La presencia cruda del futuro, con todos sus peligros y sus dificultades, nos crea frenos que moderan y retienen el automatismo de nuestros impulsos. Más aún: esos impulsos no funcionarían habitualmente si no son incitados por un trabajo que nuestra fantasía ha premeditado y ha puesto a su servicio.

Pero las ratas aventureras, en realidad, son seres que nacen y viven casi totalmente “desregladas”.

El aventurero viene al mundo con una fantasía anómalamente atrofiada, y en eso consiste todo su infame destino.

Es incapaz de representarse su propio futuro. Mira al porvenir… aún al más inmediato… y no ve nada. Por eso carece de vocación.

La vocación, el argumento de nuestra existencia, es… en verdad… una trama tejida por la imaginación. Si el aventurero fuera solamente esto, no haría nada.

Su vida sería paralítica. Pero esa misma incapacidad para representarse el porvenir, impide que se desarrollen los frenos a su compulsividad, la cual, abandonada a sí misma… crece.

Esto sí que es el aventurero: un compulsivo… y sobre todo frente al vicio. La luz de la virtud, lo deja ciego.

Es fotofóbico a la virtud, al mérito, a la nobleza y a la dignidad humana. No reflexiona, por cuanto reflexionar no es sino imaginar con detalle el futuro… vivir de antemano.

La inescrupulosidad del aventurero procede, en buena medida, de que no logra representarse los peligros y, muy especialmente, su propia suerte del día siguiente. Y en ese viaje hacia la nada, nos lleva tragados a todos.

La compulsividad es, pues, el factor que crea mecánicamente los destinos del aventurero. Su vida es una serie espasmódica de disparos automáticos que sus impulsos van ejecutando.

Hace un tiempo he dicho en estas líneas, que nuestra “viuda compulsiva” es una mezcla de roedor y langosta:

La langosta, - también terrible aventurera - actúa sola o en grupo. Una infeliz. Un personaje realmente impredecible. Un ejemplo perfecto de ser viviente… sin plan.

Un día cualquiera, se halla en un lugar de la pradera sin designio alguno, pero, de pronto, no sabe lo que le pasa y se le dispara el resorte loco de la sinrazón del salto.

Y allá va por los aires… sin saber a donde va, hasta caer en un paraje totalmente imprevisto.

Y una vez allí…, no tiene más remedio que afrontar su “nueva” realidad y su “no buscada” situación desconocida.

Del mismo modo, el aventurero, comienza por ejecutar cualquier acción impremeditada, no importa cuál. Esta acción lo pone en un brete y entonces… afronta el brete. Nada más.

Y así sucesivamente... En ella, lo primero no es reflexionar, sino al revés, hacer algo, (sea lo que sea). Luego (y sólo luego) averigua qué es lo que le ha acontecido.

El ejemplo de la langosta es tal vez injusto, porque no se conoce que, ninguna de ellas, salte por los aires y caiga como una idiota en medio de las llamas de un incendio…. o en la boca de algún reptil.

Es como si supieran exactamente hacia qué lugar pueden saltar sin correr ningún peligro.

Nuestros aventureros, en cambio, saltan absolutamente a la bartola.

Faltan sólo nueve meses para octubre… y hay una mala noticia: Va a ser muy difícil combatir dos plagas en tan poco tiempo

Lic Gustavo Adolfo Bunse

miércoles, 19 de enero de 2011

SOLO CAMBIAN LOS NOMBRES

Cuando era chiquilín, hace muchos años, en una clase de inglés, leí una nota, que después debíamos comentar y a la que, a pesar del tiempo transcurrido, recuerdo todos los días.


Se trataba de un señor que salía de su casa y pasaba por el kiosco de diarios, cuando le entregan el periódico le pregunta al diariero “¿Alguna novedad importante?” a lo que éste le responde “No señor, los mismos crímenes, las mismas guerras, la misma corrupción, la misma pobreza de siempre, lo único que cambian son los nombres”


Este sencillo diálogo me demostró que nada cambia en el escenario que vemos todos los días, lo único que si cambian son los nombres de los actores.


Es una visión del mundo y de la sociedad que nos rodea muy pesimista, eso no me desalentó a intentar cambiar el libreto, con matar a los actores nada se resuelve, siempre habrá otros que ocupen su lugar.


Hoy, a mis setenta y dos años, comprendo que a los que se deberían haber eliminado es a los que escriben el argumento y a los que dirigen la obra,