Diciembre 23 2010
MANIFESTACIÓN ANTE LOS JUECES
INTROITO
Señores Jueces:
Mucho se ha dicho y se ha escrito, sobre lo ocurrido en nuestra Patria durante la década de los años 70; lamentablemente, con una visión sesgada de la realidad -no exenta de dudoso propósito- ocultando parte de la historia de esos trágicos años y tergiversando a su vez, la parte que se hace pública.
No es mi intención, en este momento, polemizar con dichas opiniones, emitidas en uso del derecho a la libre expresión que protege nuestro sistema democrático de vida. Mi conducta al respecto, ha sido la de mantener un prudente silencio, como contribución a la concordia entre mis conciudadanos.
Pero, en esta oportunidad -más que como imputado, como protagonista y testigo- siento el deber inexcusable de hacer llegar ante ustedes y a través de ustedes a la sociedad argentina toda, en particular a sus jóvenes manipulados por la desinformación y la propaganda artera, mi visión personal sobre aquellos hechos, que constituyen el marco de referencia que encuadra lo que es materia de este y otros juicios en los que me encuentro procesado.
NUESTRA ULTIMA GUERRA INTERNA
Antecedentes mediatos
Al término de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad de naciones quedó virtualmente agrupada en derredor de dos polos de poder -ideológicamente antagónicos- que, además de disputarse entre sí el manejo del mundo, intentaban atraer en su favor a los países no alineados con ellos.
El dominio del poder nuclear por parte de las dos potencias líderes (EE UU y la URSS) y la posibilidad de su destrucción masiva en forma recíproca, actuó entonces como factor de disuación, dando lugar a la llamada guerra fría: una suerte de equilibrio inestable que nadie se atrevía a romper -so pena de la represalia- todo ello, en medio de una paz armada.
Fue justamente la URSS quien, con el afán de expandir su poder, ideó una manera sutil de quebrar aquel equilibrio sin que provocara la réplica; y lo hizo promoviendo, alentando y solventando los llamados movimientos de liberación nacional: contra el colonialismo, caso de África; o bien contra las desigualdades sociales, caso de Latinoamérica.
La estrategia así concebida, llamada también estrategia indirecta o guerra revolucionaria, buscaba la toma del poder en dichos países, mediante acciones violentas amparadas bajo las banderas de la liberación.
Cabe destacar que, lo que para las grandes potencias eran conflictos de baja intensidad, constituían para los países periféricos -como en nuestro caso- conflictos en los que se jugaba la identidad nacional de estos países.
La República Argentina no fue ajena a esa forma de agresión y, lo que pudo ser objeto del debate y de la confrontación democrática de ideologías encontradas, pasó a convertirse en un violento enfrentamiento armado -dado la intolerancia del agresor- cuyo lema rezaba: la razón está en la boca de los fusiles.
Antecedentes Inmediatos
El empleo de las Fuerzas Armadas en 1975, para combatir contra el terrorismo, no fue un acto improvisado y mucho menos novedoso.
En efecto, el Ejército, dentro de su planeamiento específico de corto plazo, contaba con el llamado Plan de Capacidades, el cual contenía las previsiones para responder, con lo que se disponía en ese momento, ante la ocurrencia de cualquiera de las hipótesis de conflicto retenidas como tales.
Una de esas hipótesis era la Variante Marco Interno, la cual preveía una agresión por parte del terrorismo subversivo que, superando la capacidad de represión de las Fuerzas Policiales y aún las Fuerzas de Seguridad, impusiera el empleo de las Fuerzas Armadas, con el objeto de restablecer el orden alterado, previo dictado del decreto correspondiente.
Luego del Cordobazo (producido el 29 de mayo de 1969) y del posterior secuestro y asesinato del Teniente General Aramburu (ocurrido el 29 de mayo de 1970) el Ejército puso en práctica el Plan de Capacidades - Marco Interno, cuando su Comandante, el General Lanusse, ordenó a dicha fuerza ejecutar, en forma limitada, operaciones de seguridad (controles de rutas, controles de población, rastrillajes, protección de objetivos sensibles, etc.), dado que las acciones producidas por el agresor, no requerían un mayor grado de compromiso.
En forma simultánea, como Presidente de la Nación, el General Lanusse promovió una modificación de la legislación penal, incluyendo nuevas figuras delictivas, así como el agravamiento de algunas de las penas existentes. Pero, más trascendente aún, fue la decisión de crear la Cámara Federal Penal, integrada en su totalidad por magistrados civiles, para actuar con jurisdicción y competencia en todo el territorio nacional, a fin de juzgar, exclusivamente, los delitos terroristas y conexos.
Este conjunto de previsiones dio excelentes resultados; tan es así que, al finalizar el mandato del General Lanusse, el 25 de mayo de 1973, con observancia del debido proceso, había cerca de 1.500 detenidos en calidad de procesados o bien cumpliendo condena, en relación con los delitos ya citados.
Lamentablemente, al asumir la Presidencia el Doctor Cámpora, dictó, en esa misma noche, un decreto de indulto concediendo la libertad de los detenidos y promulgó, en forma casi simultánea, una ley de amnistía sancionada por el Congreso con igual finalidad. Vale recordar que la citada ley de amnistía, al ser tratada en general, resultó irresponsablemente aprobada casi por unanimidad, por parte de los legisladores integrantes de ambas Cámaras.
Mediante dichos instrumentos legales, se dispuso la libertad de todos los terroristas que se encontraban detenidos, los cuales fueron recibidos como héroes por sus simpatizantes quienes, a su vez, mantenían desde
temprano las cárceles en su poder, a la espera del decreto presidencial que disponía los indultos, promovido por el entonces Ministro del Interior, Doctor Righi, a quien Perón echó de su cargo; hoy Procurador General (Jefe de los Fiscales).
Asimismo, fue disuelta la Cámara Federal Penal que había dictado las detenciones; sus jueces fueron declarados cesantes y librados a su suerte; varios de ellos sufrieron atentados, incluso de muerte; y otros debieron abandonar el país por falta de garantías para sí mismos y sus familias.
Simultáneamente, se dejaron sin efecto las reformas introducidas en la legislación penal.
Extraña paradoja: el remedio judicial, eficazmente implementado por un gobierno militar para luchar contra el terrorismo subversivo con la ley bajo el brazo, fue luego demagógicamente dejado sin efecto por el gobierno constitucional que lo sucedió, dando lugar a la puesta en libertad de casi 1.500 terroristas que estaban detenidos cumpliendo condena o bajo proceso, al par que sumiendo en el desamparo a los jueces que los habían juzgado.
Por supuesto que ninguno de aquellos llamados jóvenes idealistas (Perón los llamó estúpidos e imberbes cuando los echó de la Plaza de Mayo) dejó la cárcel para reinsertarse pacíficamente en la sociedad. Todos ellos, so pretexto de sentirse perseguidos por el sólo hecho de pensar diferente, salieron dispuestos a matar con las armas que les entregaron al abandonar la prisión. Con tal disposición de ánimo, pretendían dar cumplimiento a la consigna de su paradigma, el Che Guevara, quien decía:
Que era preciso, por encima de todo, mantener vivo el odio intransigente al enemigo; odio capaz de llevar al hombre más allá de sus límites naturales; y transformarlo en una fría, selectiva, violenta y eficaz máquina de matar.
¿Conocerán este detalle quienes, con ignorante orgullo, lucen hoy la imagen de ese nefasto personaje en tatuajes y remeras y, lo que es peor, en despachos oficiales?
La Agresión Terrorista
Larvada en sus inicios, al comienzo de la década del sesenta y abiertamente desembozada en la década siguiente, la agresión terrorista buscaba la destrucción de bienes materiales y de personas para que, mediante el terror que dichas acciones pudieran generar, tomar el poder político, a fin de imponer un régimen marxista-leninista, totalmente ajeno a nuestro tradicional estilo de vida.
Capacitada para producir aquellas acciones intimidatorias, la agresión terrorista estaba integrada mayoritariamente por personal nacional, entrenado en Cuba, Siria, Palestina y Argelia, o bien, dentro del propio país, con instructores foráneos. Disponía, también, de armamento y equipos provistos por la URSS, a través de Cuba, así como fabricados localmente en fábricas clandestinas, o fruto de ataques a organismos militares y policiales. De la misma manera, estaba financiada con fondos provenientes de la URSS, o con el producido de los asaltos perpetrados contra entidades bancarias, o el botín resultante de los secuestros extorsivos (el más notorio fue el de los hermanos Born, por un monto de sesenta millones de dólares).
La magnitud de dicha agresión, fue aumentando con el transcurso del tiempo, hasta llegar a una medida no conocida en nuestro país. Así pasamos del terrorismo sistemático y selectivo, que producía el secuestro y muerte de personas aisladas, o la ocupación de pequeñas localidades, hasta llegar a verdaderas acciones de combate como lo fueron la toma por asalto de unidades militares, que debían ser recuperadas por unidades vecinas, o las operaciones bélicas libradas contra la guerrilla rural en Tucumán, donde el enemigo intentó crear una zona liberada.
A mediados de la década del 70, los elementos terroristas habían proliferado bajo distintas denominaciones, a los que se sumaban efectivos de custodia de los dirigentes sindicales (verdaderas patotas armadas que, más que proteger intimidaban) así como los integrantes de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) una suerte de milicia clandestina que operaba bajo la conducción del Ministro de Bienestar Social, José López Rega.
Dentro de esta especie de far west vernáculo, en el cual el Estado había perdido el monopolio de la fuerza, se destacaban por su número, organización y entrenamiento, dos agrupaciones distintas a saber: el Ejército Revolucionario del Pueblo, encabezado por Santucho, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de tendencia trotskista; y Montoneros, encabezado por Firmenich, brazo armado de la izquierda justicialista y, más específicamente, representativo de la Juventud Peronista.
Ambos, a su vez, actuaban bajo la forma de guerrilla rural, como en el caso de Tucumán, con la intención de crear una zona liberada en dicha provincia, aprovechando las facilidades que a tales fines ofrecía la geografía lugareña; o bien como guerrilla urbana, en cuyo marco un joven cumplía durante el día su cometido normal como hijo, estudiante u obrero y, durante la noche, con una pastilla de cianuro en el bolsillo y un arma escondida entre sus ropas o entre las mantas de un coche cuna conducido por su pareja -generalmente embarazada y usada a modo de escudo humano- asaltaba, secuestraba, o colocaba bombas.
En cuanto al grado de violencia desatada por el agresor, no está demás recordar lo expresado por The Times de Londres, en un artículo reproducido por el diario La Nación de fecha 2 de diciembre de 1977, en el que decía: ...Se ha olvidado en el extranjero que cuando los militares argentinos lanzaron su campaña contra el terrorismo, la sociedad y el Estado estaban al borde del colapso, que el terrorismo comenzó al final de los años 61 y había alcanzado proporciones que hacen los secuestros en Alemania Occidental y los disparos a las piernas de Italia como juego de niños contra la sociedad. Cuando la respuesta vino, mucha sangre se había derramado como para esperar demasiada cautela en la misma... Los terroristas italianos y germanos occidentales no pueden ser comparados con la fuerza y la ferocidad de los dos grupos argentinos, ambos actualmente casi aniquilados... Cuando Amnesty Internacional publicó su informe de 92 páginas sobre la represión en la Argentina, un editor de un diario inglés de aquí comentó: si ellos hicieran un informe sobre las atrocidades terroristas, probablemente sería mucho más voluminoso.
Vale recordar también que, en su largo pontificado, el Papa Juan Pablo II puso luz sobre distintos temas que desde el Concilio Vaticano II eran tergiversados. Entre ellos, cierta apología de los partisanos, los maquis, la guerrilla, y otras formas de terrorismo.
Con claridad, el Papa Wojtyla expresó sobre el particular lo siguiente:
El terrorismo piensa que la verdad en la que cree o el sufrimiento padecido son tan absolutos que lo legitiman a reaccionar destruyendo incluso vidas humanas inocentes.
Pretender imponer a otros con la violencia lo que se considera como la verdad, significa violar la dignidad del ser humano y, en definitiva, ultrajar a Dios, del cual es imagen.
Las injusticias existentes en el mundo nunca pueden usarse como pretexto para justificar los atentados terroristas. Si nos fijamos bien, el terrorismo no sólo instrumenta al hombre, sino también a Dios, haciendo de él un ídolo del cual se sirve para sus propios objetivos.
El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que, en sí mismo, en cuanto recurre al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad.
A modo de anécdota puedo expresar que, dentro de esa orgía de violencia, en mi condición de Comandante en Jefe del Ejército, fui objeto de seis atentados contra mi vida, los cuales llegaron a materializarse sin que, gracias a Dios, cumplieran sus designios. El primero de ellos, ocurrido el 16 de marzo de 1976: preveía la voladura del automóvil que me conducía a la sede de mi comando, con cargas explosivas accionadas por control remoto, colocadas en un automóvil aparcado en la playa de estacionamiento aledaña al edificio; y fue comandado por Verbitsky, quien resultó posteriormente enjuiciado por la dirigencia de la organización Montoneros, en razón de haber abandonado el lugar de los hechos sin antes comprobar los efectos producidos por la operación, así como asegurado el repliegue del personal a su cargo, según lo determinaban los manuales respectivos.
La Legítima Defensa
En el mes de enero de 1975, la señora de Perón, a cargo de la Presidencia de la Nación, dictó un Decreto por medio del cual ordenaba el empleo de las Fuerzas Armadas para combatir al terrorismo hasta su aniquilamiento, pero geográficamente limitado a una zona de operaciones en la Provincia de Tucumán, acción que dio en llamarse Operación Independencia.
Esta limitación geográfica no dejaba de ser una ventaja para el oponente, ya que les permitía a los terroristas que actuaban dentro de la zona de operaciones, recibir reemplazos de personal, así como refuerzos de armamento y equipo provenientes de otras zonas del país, lo que dilataba la posibilidad de lograr su aniquilamiento en corto plazo.
Para entonces, el país vivía un clima agobiante, signado por la angustia que soportaba la sociedad, ante la dimensión que adquiría día a día la agresión terrorista.
Ante ese desasosiego y la radicalización que adquiría el enfrentamiento iniciado por los grupos terroristas, en los primeros días del mes de octubre de 1975, el Doctor Luder, provisionalmente a cargo de la Presidencia de la Nación (la señora de Perón se hallaba en Ascochinga, en uso de licencia por razones de salud) convocó a una reunión de gabinete para determinar qué hacer frente a la dimensión que había cobrado el accionar subversivo. A dicha reunión fuimos invitados los Comandantes Generales, quienes debíamos exponer nuestros puntos de vista sobre el particular.
Por ser un problema típicamente terrestre, correspondía al Ejército la responsabilidad primaria y, en esa condición, con el acuerdo de mis camaradas de las otras dos Fuerzas debí exponer. En extrema síntesis, dije entonces que, habiéndose agotado la instancia de represión a cargo de las Fuerzas Policiales y de Seguridad, sin lograr restablecer el orden alterado; y ante la inoperancia de la Justicia (por temor no había dictado ninguna condena desde el 25 de mayo de 1973 hasta la fecha, a pesar de la magnitud de los hechos producidos por los elementos terroristas); parecía llegado el momento de apelar, como último recurso, al empleo de las Fuerzas Armadas a fin de combatir al terrorismo subversivo.
Agregué que la decisión de emplear a las Fuerzas Armadas para cumplir con ese cometido implicaba, de hecho, reconocer un estado de guerra interna con sus consiguientes secuelas, ya que las Fuerzas Armadas no estaban preparadas para reprimir (no disponían de balines de goma, ni escudos, ni bastones, y, fundamentalmente, carecían de entrenamiento para cumplir esa función) ya que estaban organizadas, equipadas e instruidas para combatir; es decir para hacer la guerra, donde se muere o se mata.
En atención a ello, se propusieron cuatro cursos de acción, en grado creciente de libertad de acción. El primero, muy pautado, garantizaba que no se cometieran errores o excesos, pero hacía suponer una prolongación sine die del conflicto. Entendíamos por excesos, delitos comunes que pudiera cometer personal militar al amparo de la guerra a desarrollar. Vale recordar que al término del Proceso de Reorganización Nacional, se hallaban cumpliendo condena más de doscientos cincuenta uniformados, acusados por haber cometido delitos de esa naturaleza.
Los cursos de acción segundo y tercero, eran un gradiente mayor de libertad de acción. El curso de acción cuarto (que resultó seleccionado) preveía el despliegue de las Fuerzas Armadas, así como de las Policiales y las de Seguridad -estas dos bajo el control operacional de las primeras- en la totalidad del territorio nacional; y, a partir de ese despliegue disperso, nada fácil de controlar, actuar simultáneamente en la búsqueda del enemigo para combatirlo donde fuera hallado. Cabe destacar que el agresor actuaba en la clandestinidad, dentro de una organización celular difícil de penetrar, que imponía una paciente tarea de inteligencia para localizarlo.
Debo rendir homenaje al coraje cívico demostrado por el Doctor Luder en esa ocasión quien, sin hesitar, seleccionó este curso de acción que era el más riesgoso en cuanto a la posibilidad de que ocurrieran errores o excesos, pero que garantizaba la derrota del terrorismo en no más de un año y medio de lucha. Es más, ante un pedido de intervención por parte de uno de los ministros asistentes, el Doctor Luder manifestó tener decidida su resolución y con ello cerró el debate.
Esta firmeza del Doctor Luder no fue la misma cuando, al deponer como testigo en el juicio a las Juntas, se limitó a hacer una interpretación semántica del término aniquilar, sin reparar que los reglamentos vigentes a la fecha, definían con precisión, el alcance de dicho término. Más grave aún, olvidó, fuera de todo tecnicismo doctrinario, que la acción de aniquilar constituía la interpretación más acabada de lo que expresara el
General Perón, en la carta dirigida a la Guarnición Militar de Azul, luego del intento de copamiento del que fuera objeto. De dicha carta rescato la siguiente frase, referida a los terroristas atacantes: que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Reflejo también de ese estado de ánimo, proclive a llevar adelante una guerra sin cuartel contra los grupos terroristas, son las palabras pronunciadas por el Diputado Stecco, durante el homenaje que la Cámara de Diputados rindió a José Rucci, con motivo del atentado que le costó su vida. Dijo entonces el Diputado Stecco: Por eso esta Cámara de Diputados, que dicta las leyes del país, debe dar amplios poderes a nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, sin que con ello se quiebre la libertad, para perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo.
Ningún partido político, ninguna fuerza sindical, ninguna organización no gubernamental, tampoco los medios de prensa, objetaron las duras palabras del Diputado Stecco.
De similar tenor fueron las palabras del Ministro de Defensa, Doctor Vottero, pronunciadas en el acto de cierre de los cursos de la Escuela de Defensa Nacional, en diciembre de 1975, oportunidad en la que expresó: ...ante la lucha total, sofisticada y compleja, despiadada, diabólica y criminal, promovida por la subversión armada, queda una sola alternativa: el exterminio total del enemigo...
Por su parte el ex-Presidente Frondizi, decía al respecto lo siguiente: La subversión fue organizada desde el exterior para tratar de conquistar el poder e imponer ideas marxistas, destruyendo los valores que conforman nuestra identidad nacional. Pero fue vencida por las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cumpliendo las órdenes del gobierno constitucional que dispuso aniquilarla. Esta palabra `aniquilarla´, no la inventaron los militares; está en el decreto dictado por un gobierno constitucional.
Como complemento de los decretos firmados por el Doctor Luder, el Ministerio de Defensa impartió la Directiva N°1 y, a partir de ella, impartí la Directiva N° 404, Lucha Contra la Subversión, mediante la cual se puso en ejecución, por parte del Ejército, el planeamiento correspondiente a la Hipótesis de Conflicto Marco Interno.
A los fines de esa guerra, cada una de las Fuerzas Armadas tenía asignadas zonas territoriales, donde ejercían sus responsabilidades operacionales los respectivos Comandantes Generales.
Corolario
Bien podemos decir entonces, que la Nación Argentina hubo de afrontar -de hecho y de derecho- un conflicto bélico interno, irregular en su forma, de carácter revolucionario, con profunda raíz ideológica, alentado desde el exterior.
Así lo reconoció tiempo después la Cámara Federal (a la cual desconocí por no tener competencia para juzgarme, toda vez que no era mi juez natural, sino una comisión especial fulminada por el Art.18 de la Constitución Nacional) cuando dicho Tribunal, al dictar sentencia en la causa 13/84, llamada de los Comandantes, sin mencionar la figura de genocidio, así como tampoco la existencia de delitos de lesa humanidad, entre otros conceptos expresó:
- Que En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el concepto de `guerra revolucionaria´.
- Que algunos de los hechos de esa guerra habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar
- Que Como consecuencia de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado.
Mal puede hablarse entonces -como lo hizo el Presidente Alfonsín en el Decreto 158/83, mediante el cual ordenó el juicio a las Juntas- de la existencia de homicidios, privaciones ilegítimas de la libertad, secuestros o lugares clandestinos de detención, introduciendo figuras delictivas del Código Penal, dentro del juzgamiento de actividades de combate, ocurridas en el marco de una guerra interna.
Por el contrario, si aceptamos la existencia de una guerra, como lo expresara la Cámara Federal, debemos hablar de prisioneros capturados e internados en lugares de reunión, generalmente secretos por razones de seguridad; de heridos, mutilados, muertos o desaparecidos; saldo inevitable de cualquier conflicto bélico; máxime en éste por su peculiar naturaleza.
Menos aún podemos aceptar la figura de asociación ilícita, como forma de relación entre el que manda y el que obedece, que no puede ser otra más que la subordinación. Subordinación no es obediencia ciega al capricho del que manda. Subordinación es obediencia consciente a la voluntad del superior, en función de un objetivo que está por encima del que manda y del que obedece -en este caso la defensa de la Nación agredida- y en razón del cual el mando deja de ser arbitrario y la obediencia se ennoblece.
Algunos han calificado a esta guerra, como una guerra sucia. Yo me niego a aceptar ese calificativo, pues significaría reconocer la existencia de guerras limpias y sucias. Santo Tomás de Aquino reconoce la existencia de guerras justas o injustas; y agrega que las guerras defensivas -como la librada en nuestra Patria- en general son guerras justas.
La guerra es un fenómeno en sí misma, y hay que aceptarla como tal, sin aditamentos de ninguna especie. Acepto sí, que cada guerra tiene sus peculiaridades o características propias, que la hacen distinta de las otras, y esta guerra tuvo, por cierto, sus características distintivas.
Ante todo, no fue una guerra clásica. Fue, en cambio, una guerra irregular, y dentro de esa irregularidad yo, personalmente, opino que su signo distintivo fue la imprecisión.
Fue imprecisa en su comienzo, a tal punto que me pregunto: ¿quién, a ciencia cierta, puede decir cuándo comenzó esta guerra? más allá de los decretos que le dieron forma jurídica.
Pero, si fue imprecisa en su comienzo, no lo fue menos en su término. Y me vuelvo a preguntar sin tener respuesta ¿cuándo realmente terminó esta guerra? Si bien es cierto, las operaciones militares hicieron crisis entre los años 1975 y 1976, y comenzaron a declinar en 1977, hasta casi desaparecer a fines de ese año, yo no me atrevería a afirmar si fue entonces que esta guerra terminó. Es más, me pregunto si aún hoy podemos asegurar que, más allá de las operaciones militares, esta guerra, usando medios no violentos, haya realmente terminado.
Al respecto, me atrevo afirmar que en el escenario de la guerra revolucionaria, no existe el postconflicto, a pesar de que se levanten banderas de paz.
Por otra parte, a diferencia de la guerra convencional en la cual el enemigo entra en esa categoría de manera totalmente genérica y anónima, en la guerra irregular -como lo fue nuestra última guerra interna- el enemigo entraba en calidad de tal, luego de un delicado trabajo de inteligencia que permitía identificarlo con nombre y apellido para recién combatirlo, circunstancia ésta que le otorgaba al conflicto un matiz personalizado, y por ende, hacía más patético aún, al enfrentamiento que tuvo lugar entre hermanos argentinos.
Esta guerra materializaba la legítima defensa de la Nación agredida, frente al ilegítimo agresor quien, por medio del terror, pretendía cambiarle su tradicional sistema de vida; y la misma fue dispuesta por un gobierno constitucional en pleno ejercicio de sus atribuciones, único caso en la región, sin objeciones por parte de los cuerpos legislativos como de los judiciales, y contó con la adhesión mayoritaria de la ciudadanía.
De ahí que no se levantaran, entonces, voces contrarias a esa decisión; antes bien, el alivio fue la sensación imperante.
Resulta por ello falso, y cuanto menos ingenuo, pretender simplificar los hechos al extremo de afirmar que los mismos, fueron la resultante de un enfrentamiento armado entre grupos antagónicos (en este caso jóvenes idealistas, versus militares que los reprimían por pensar distinto); todo ello, frente a una sociedad pasiva y expectante.
Por el contrario, fue justamente la sociedad argentina la principal protagonista de aquel acontecimiento bélico: objeto, en primer término, de la agresión que pretendía sojuzgarla por el terror; y sujeto, luego, que ordenó a su brazo armado acudir en su legítima defensa.
Como en toda guerra y máxime en ésta que fue irregular en su forma, imprecisa en su desarrollo, librada contra un enemigo mimético que no exhibía uniforme ni bandera, se llegó a situaciones límite que ensombrecieron al país con actos rayanos en el horror; horrores que tal vez resulte difícil justificar, pero que merecen comprensión, en el marco de crueldad de un conflicto bélico interno como el descripto.
Así ganamos nuestra última guerra interna contra el terrorismo, a un alto costo de sangre difícil de amenguar, precio ineludible para seguir siendo una República como marca nuestra Constitución Nacional. La sociedad toda nos debe su veredicto.
En otro orden de ideas, el pronunciamiento militar del 24 de marzo de 1976, no quitó ni agregó nada a la guerra que se venía desarrollando, cuando funcionaba en el país un régimen constitucional; y que continuó, luego de esa fecha, sin cambiar sus objetivos, así como la modalidad de su ejecución, hasta su término apreciado a fines de 1977, principios de 1978.
Durante esos tremendos años de guerra, las Fuerzas Armadas mantuvieron la decisión de restaurar la plenitud del régimen constitucional, luego de que se afirmara el triunfo militar y se consolidara la paz. Por ello, sus integrantes tuvieron -y continúan teniendo- la convicción de haber prestado un inestimable servicio a la Nación agredida, derrotando a su enemigo, y facilitando con su acción, el restablecimiento del sistema republicano de vida que marca nuestra Constitución Nacional.
Por todo lo expuesto, reclamo para el pueblo argentino en general y para sus Fuerzas Armadas de Seguridad y Policiales en particular, el honor de la victoria en la guerra interna ya descripta.
Lamento sí, las secuelas que deja toda guerra y valoro el sufrimiento de quienes, con auténtico dolor, lloran por sus seres queridos mutilados o muertos; así como deploro a quienes especulan con el dolor ajeno, que ni siquiera tangencialmente los ha rozado, pero que no trepidan en transar pingües negocios, a la sombra de las banderas de los derechos humanos.
Reitero que asumo en plenitud mis responsabilidades castrenses, con total prescindencia de mis subordinados, que se limitaron a cumplir mis órdenes; órdenes ajustadas a la doctrina vigente, volcada en los reglamentos en vigor a la fecha y que fueron calificadas como inobjetables por el Consejo Supremo de las FF AA.
Habíamos ganado la guerra en el campo militar; lamentablemente, no supimos afirmar esa victoria en el campo político. Se cumplía así lo expresado en un manifiesto producido por el terrorismo subversivo en el año 1977 que expresaba: A los militares, no pudimos doblegarlos por el temor al combate; es momento de replegarse sobre las bases y esperar. (Para entonces, los cabecillas huían hacia el exilio y los militantes debían mimetizarse dentro de la sociedad). Continuaban diciendo: Cuando llegue el tiempo de la política, y sobrevenga en ellos el temor a practicarla porque no saben hacerla, será el momento de volver a la lucha para derrotarlos en ese campo.
No hay duda que los enemigos derrotados ayer, cumplieron con sus propósitos. Hoy gobiernan nuestro país y pretenden erigirse en paladines de la defensa de los derechos humanos que ellos -en su tiempo- no titubearon en conculcar en grado superlativo.
Escudados en la impunidad que hoy les brinda una justicia asimétrica y vaciada de derecho, no necesitan ya de la violencia para acceder al poder, porque están en el poder y, desde él, intentan la instauración de un régimen marxista a la manera de Gramsci, tomando como rehenes a las instituciones de la República y haciendo de ella, una simple expresión verbal, ajena a lo que prescribe nuestra Constitución Nacional.
Gramsci puede estar satisfecho de sus alumnos La Constitución Nacional guarda luto por la República desaparecida.
Señores Jueces:
Reitero que ustedes no son mis jueces naturales; no obstante, en mi carácter de preso político, deseo manifestar lo siguiente: Las garantías constitucionales de las que gozamos quienes somos juzgados en este contexto, constituyen una farsa que, para ser interpretada, requiere de condiciones histriónicas que no poseo. Además, todo el poder político ha sido encauzado para lograr nuestra condena, a cualquier costa y por cualquier medio. Por ello, me he abstenido de alegar en una defensa que no guarda sentido.
Por otra parte, con este enjuiciamiento, desconociendo las garantías del debido proceso -entre otras la cosa juzgada y la irretroactividad de la ley penal- se pretende que, a través de la sentencia que vayan a dictar, homologuen una decisión política adoptada con sentido de revancha, por quienes, después de ser militarmente derrotados, se encuentran hoy ocupando los más diversos cargos del Estado.
Esta irregular situación, que bien podríamos calificar como terrorismo judicial, y que pudo disimularse mediante las formalidades de un debate, no bastó para que, conceptualmente, el derecho quedara afuera de la administración de justicia, produciendo su vaciamiento.
Frente a esa realidad que no está en mis manos modificar, asumiré, bajo protesta, la injusta condena que se me pueda imponer, como contribución de mi parte al logro de la concordia nacional; y la he de ofrecer a modo de un acto de servicio más, que debo prestar a Dios Nuestro Señor y a la Patria.
Con ello pretendo cumplir con mi conciencia Cumplan ustedes con la suya.
EPILOGO
Desde los tiempos más remotos -y así lo dice la Biblia- las sociedades recurrieron a la figura del chivo expiatorio para lavar sus culpas colectivas y, de esa manera, acallar sus conciencias.
La sociedad argentina, que fue principal protagonista de uno de los momentos más cruciales de nuestra historia reciente, abrumada por una tremenda campaña de acción psicológica, no escapó a aquella regla. Y lo hizo, aunque resulte penoso reconocerlo, permitiendo que se malversara la verdad histórica, mediante la aceptación de una visión hemipléjica de la misma, acerca de acontecimientos que costaron la vida de muchos conciudadanos, civiles y militares, que cayeron por defender a la Patria, o en pos de ideales equivocados.
Con esa actitud, sólo se ha logrado sembrar la discordia y anidar el odio en muchos corazones hermanos, postergando con ello la tan ansiada unión nacional.
Pareciera, llegado el tiempo para que la sociedad toda, a través de su dirigencia, asuma su protagonismo perdido; y, dejando de lado la memoria asimétrica predicada desde los círculos oficiales; fuera de cualquier especulación sectorial o de escapismos hipócritas; promueva -mediante un diálogo superador- el exhaustivo e imparcial examen necesario sobre los terribles años de nuestra última contienda interna, de tal manera que nos permita dejar atrás, sin cargos de conciencia, un luctuoso y traumático pasado.
Entregaremos así, a quienes nos sucedan, un legado que les ayude a superar los desencuentros padecidos por nuestra generación. Sin olvido, pero también sin rencor: para no repetir los errores del pasado; con justicia, pero no con venganza: dando y quitando con equidad a quien debe dársele y quitársele; en busca sólo de la unión nacional, concebida -al decir de Ortega y Gasset- como un proyecto compartido de Nación; de manera tal que podamos mostrarnos ante el Mundo, como un País libre, pujante, abierto a la concordia, reconciliado y en paz.
Quiera Dios Nuestro Señor que así sea.-
sábado, 25 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
JOSÉ MARMOL, 1817/1871
José Mármol, nacido en Buenos Aires el 4 de diciembre de 1817, excedió, en reputación popular, a los poetas de su tiempo, y aún puede decirse que todavía la conserva, un ingenio romántico, muy desaliñado y muy inculto, lleno de pecados contra la pureza de la lengua, de expresiones impropias y de imágenes incoherentes; pero versificador sonoro, viril y robusto, superior á todos sus contemporáneos en la invectiva política, porque tenía el alma más apasionada que todos ellos, y dotado al mismo tiempo de grandes condiciones para la descripción que pudiéramos llamar lírica, para reflejar la impresión de la naturaleza, no en el detalle sino en grandes masas.
Arrastrado por las tendencias literarias de su época, fué romántico; pero su procedencia romántica fué esencialmente española, así como Echeverría lo había sido de origen francés. Pero por mucha que fuese la afinidad de Mármol con el romanticismo español, éste se vió reducido en su admiración y entusiasmo á un solo modelo, á Zorrilla, cuyos procedimientos de versificación trata de imitar, procurando también emular su vena opulenta y desbordada, lo que consiguió en parte, pues muchas veces deja traslucir en sus composiciones, la riqueza y colorido del modelo.
En general, en la poesía de Mármol domina un tinte de melancolía que ignata en el corazón del hombre, se refleja en la lira del poeta. Sus versos fluyen con naturalidad, aun en los momentos en que la pasión parece sofocar la inteligencia. Maneja con igual dominio todos los géneros y formas poéticas, pasando con gran facilidad de lo festivo á lo dramático, ó del tema filosófico al amoroso: abarca con su poderosa imaginación desde la novia, á la que canta con [ pág. ]los más delicados trinos del ruiseñor, hasta el tirano, al que hace oír sus rugidos de león pronto para desgarrarlo, sin resentirse su robusta inspiración, ni en los extremos, ni en los medios de esta vasta escala en la que es digno de seguirlo por la propiedad con que adapta el carácter al género y la voz al tema.
Perseguido y envuelto en las desgracias de su patria, vive en el destierro, ya cantando tristemente las desdichas de su suelo, ya enviando aceradas flechas contra sus opresores. Es el Byron americano, llorando á su Buenos Aires entre los lúgubres tintes del ostracismo.
Sus poesías, como él lo ha dicho, pertenecen al reino de la musa de la libertad, que triste, pensarosa y melancólica como la suerte de la patria, al son de cuyas cadenas se inspiraba; proscripto y desgraciado como ella, ha puesto también sobre las sienes de la patria, la corona de su época, salpicada de lágrimas y manchada de sangre; pertenecen á esos suspiros del corazón enviados desde el extrangero hasta las playas argentinas en el ala del céfiro, ó en el rayo tierno y melancólico de la luna; á esas armonías del sentimiento con que la poesía llora las desgracias de la patria, y vive esperanzada en su porvenir, durante la larga noche de la esclavitud.
En sus versos políticos, en sus inspiraciones contra Rosas, hay un arranque, un brío, un odio tan sincero, una tan extraña ferocidad de pensamiento, que, si á veces choca por lo monstruoso, otras veces se agiganta hasta llegar á lo sublime de la invectiva. ¿En qué escritos se han reunido más hipérboles desaforadas de venganza y exterminio, más estrépito de tumulto y de batalla, más inflamada sarta de denuestos y maldiciones, capaces de embriagar el espíritu del lector más sereno y pacífico, haciéndole momentáneamente, participar de la exaltación del poeta, que en los siguientes versos?
A Rosas — 25 de Mayo de 1843.
....................
Prestadme, tempestades, vuestro rugir violento
Cuando revienta el trueno bramando el aquilón
Cascadas y torrentes, prestadme vuestro acento
Para arrojarle eterna, tremenda maldición....
Sí, Rosas, te maldigo! Jamás dentro mis venas
La hiel de la venganza mis horas agitó:
Como hombre te perdono mi cárcel y cadenas;
Pero como argentino las de mi patria, no.
[ pág. ]
A Rosas — 25 de Mayo de 1850.
Rosas! Rosas! un genio sin segundo
Formó á su antojo tu destino extraño,
Después de Satanás, nadie en el mundo,
Cual tú, hizo menos bién ni tanto daño.
Abortado de un crímen, has querido
Que se hermanen tus obras con tu orígen
Y, jamás del delito arrepentido,
Sólo las horas de quietud te afligen.
........................................
Tu reino es el imperio de la muerte.
Tu grandeza el terror por tus delitos;
Y tu ambición, tu libertad, tu suerte.
Abrir sepulcros y formar proscritos.
Gaucho salvaje de la pampa ruda.
Eso no es gloria, ni valor, ni vida,
Eso sólo es matar porque desnuda
Te dieron una espada fratricida.
Es difícil que se hayan escrito versos más violentos contra persona alguna, como no sean los famosos yambos de Arquiloco é Hiponacte, cuya lectura hacía ahorcarse a las gentes aludidas. Salvo la diferencia entre el puñal y la pluma, hay casos en que el poeta se coloca á la altura del tirano á quien combate y así como Rosas tiene en la historia su salvaje y siniestra grandeza, tienen también los versos de Mármol cierta poesía bárbara y desgreñada que los hace inolvidables.
Pero Mármol tiene en su lira otra cuerda más suave y candenciosa, sin la cual su estro hubiera degenerado fácilmente en convulsión epiléptica.
Bullen entre sus Armonías, composiciones de verdadera inspiración, como la titulada Cristóbal Colón.
...................................
Si no te han dado monumento humano.
Si no hay Colombia en tu brillante historia
¿Qué importa? ¡eh! tu nombre es el océano,
Y el Andes la columna de tu gloria.
Qué navegante tocará las olas
Donde se pierde la polar estrella,
Sin divisar en las llanuras solas
Tu navío, tus ojos y tu huella?
[ pág. ]
...................................
Vuelve después á tu mansión de gloria
A respirar la eternidad de tu alma,
Mientras queda en el mundo á tu memoria
Sobre el Andes eterno, eterna palma!
En esta composición ha unido Mármol á la idea brillante, la soberbia estructura de la forma.
En las composiciones sobre temas más ligeros encanta la sencillez y naturalidad de sus versos. Están impregnadas de este espíritu voluptuoso y ligero entre otras, el Canto del Poeta, Amor, Sueños, Adiós, Ayer y hoy, Adiós á Montevideo y A Teresa.
Hay en las Armonías de Mármol otras poesías de carácter más filosófico, como cuando libre de preocupaciones y elementos extraños, compone su Recogimiento, en que se ve al hombre cansado y afligido, sintiendo
................que le abruma la existencia
Le pesa el corazón, le duele el alma,
Y quiere, sólo, en magestuosa calma
Salir del mundo para hablar con Dios.
Su Desencanto nos presenta el espíritu del poeta triste en el destierro, y cansado por la esterilidad de sus esfuerzos, despertando á la realidad de la vida, porque
El canto del poeta es la armonía
Que del cisne la fábula revela:
Que comienza su canto en la agonía.
Y del dolor, cantando, se consuela.
Mezcla de sombra y luz, sueña la gloria,
Sueña mundos de dichas y de amores,
Y luego al despertar toca la escoria
De este prosaico mundo de dolores.
Mármol sentía grandiosamente la naturaleza y gustaba de abismarse en la contemplación melancólica que infunde las noches tropicales. Por eso, sin duda alguna, sus Cantos del Peregrino, son lo mejor de su obra poética: el pensamiento es allí más elevado y más sereno, y hasta la forma se depura algo de los muchos defectos que afean sus otras composiciones.
Los cantos de este poema son cuadros descriptivos de la espléndida naturaleza de estas regiones, calificados en su conjunto por Gutiérrez, como «un himno en loor de la magnificencia del mediodía americano,» en el que además [ pág. ]del suave lirismo con que conmueve y arrebata el espíritu, pinta con gallardía las escenas de estos países, y expresa con brillo y soltura de imágenes lo que siente su corazón, imprimiendo á todos sus versos un sello original y característico.
Torres Caicedo dice que estos Cantos llevan el sello de la América latina y los califica de ramillete de fragantes y magníficas flores.
Carlos (nombre del peregrino) es el Harold [1] de la patria y de la naturaleza, según Gutiérrez.
Pero mientras el héroe del poeta inglés, arrastra su melancolía entre sepulcros y recuerdos, el Peregrino solo baja la vista al suelo para admirar las flores ó mira las montañas para cantar su magestad, ó al zenit para entonar un himno á la luz en su hora de su mayor esplendor.
Después de ensalzar lo que ve, canta lo que siente y en esta sublime combinación está el secreto del lirismo de esas estrofas que seducen y arrebatan y que nacen de esos dos mundos de misterio, de esas dos fuentes de inagotable inspiración, el corazón y la naturaleza.
Por esto el Peregrino es el fiel reflejo de los más íntimos sentimientos del poeta, del desterrado, del patriota y del amante que medita sobre sí mismo ó se engolfa en la grandiosidad de la naturaleza americana.
Entre los «Cantos del Peregrino» se distinguen los dedicados A las nubes, A los trópicos y A América.
De este último son los siguientes versos:
América es la vírgen que sobre el mundo canta,
Profetizando al mundo su hermosa libertad.
.............................................
Quedad mundo europeo; ennoblecido padre
De tiempos que á perderse con el presente van;
Quedad, mientras la mano do América, mi madre,
Recoge vuestros hijos y les ofrece el pan.
Entre los recuerdos del peregrino se presenta á menudo el de la mujer amada, á la que llama María, y cuya sincera pasión
No era ese amor frenético y ardiente
Que arrebata la calma,
Más que del corazón, de los sentidos;
Era esa tierna abnegación del alma
Que ni siente placer ni dolor siente
Sino en el alma del objeto amado...
[ pág. ]Mármol hizo representar en Montevideo dos dramas, pero su éxito fué muy dudoso. El Poeta, en cinco actos, es muy prosaico por su estilo, y muy mediocre por lo excesivamente romántico de su argumento.
El Cruzado, aunque desprende luz y perfume de la vida de Oriente, como dice Cortez, es muy cansado por lo largo de sus diálogos y la falta de movimiento en sus escenas, no obstante ser más regular que el anterior.
Pero ni uno ni otro parecen ser dictados por aquella misma musa que tan inspirada se había manifestado en las composiciones líricas.
Mármol también fué novelista. Su Amalia es una de las obras más populares de la literatura argentina, porque siempre es leída con el vivo interés que nace de su carácter histórico.
Es una narración anecdótica de la tiranía de Rosas: la mayor parte de los personajes que intervienen en el sangriento drama que allí se desenvuelve son reales, y aun son de rigurosa exactitud muchos de los actos y palabras que se les atribuyen. Cuanto allí pasa es de tal manera sorprendente y maravilloso, que, á no tratarse de tiempos tan cercanos, y en que la invención es imposible, parecería aborto de una imaginación extraviada y delirante por el terror de la persecución y del martirio.
La novela está escrita en un estilo demasiado descuidado; adolece de galicismos y solecismos, y por otra parte la prosa de Mármol carece del nervio é inspiración de sus versos.
Su paso por los parlamentos argentinos marca la época más importante y sólida de su agitada vida, que dejó grabada con caracteres indelebles en los anales de la política del Plata. Fué un paladín constante de la libertad en los congresos de su patria, donde ocupó sucesivamente los sillones de diputado y senador, desde los cuales llamó la atención por sus notables cualidades de orador. Desempeñó también el cargo de director de la biblioteca nacional de Buenos Aires.
Mármol perteneció á esa generación de poetas y mártires que sucedió á la guerra de la Independencia. Formó en la fila de los que salvaron del naufragio la libertad y las letras argentinas, de esos proscritos que combatieron con la espada y con la pluma contra la tiranía. Entre las personalidades de esa generación, descuella la suya, rodeada de la triple aureola de patriota, de literato y de poeta.
Trovador de la libertad y del amor, ha llevado á todas partes su lira y su esperanza, y en todas ha cantado á las [ pág. ]divinidades tutelares del hombre: viajero y peregrino, el mar, la pampa y las montañas prestaron á sus cantos sus grandiosos acentos, sus perfumes virginales y el espléndido colorido de la naturaleza americana.
Lástima grande que en lugar de esforzarse por presentar peregrinaciones y sueños descabellados, que no tenían más que una realidad poética muy discutida; lástima que en vez de trabajar por infundir existencia permanente á un orden de ideas y de sentimientos, llamados á desaparecer, no hubiera Mármol empleado sus facultades en edificar un monumento de sólidos cimientos, con los materiales que á su alcance tenía, únicos indudablemente, que en el terreno firme de su inteligencia pudieran haberle servido para levantar templos, donde el alma de la patria depositase los tesoros de su amor.
Murió el 12 de Agosto de 1871; sus últimas palabras sintetizan la actividad incansable de su espíritu, tan duramente puesto á prueba por las muchas dificultades con que tuvo que luchar, dificultades que no consiguieron doblar su carácter extraordinario, pues la vemos aún en los extertores de la agonía pedir ¡Vida!.... para trabajar, ¡Vida!.... para luchar, ¡Vida!.... para amar y defender á su patria.
Arrastrado por las tendencias literarias de su época, fué romántico; pero su procedencia romántica fué esencialmente española, así como Echeverría lo había sido de origen francés. Pero por mucha que fuese la afinidad de Mármol con el romanticismo español, éste se vió reducido en su admiración y entusiasmo á un solo modelo, á Zorrilla, cuyos procedimientos de versificación trata de imitar, procurando también emular su vena opulenta y desbordada, lo que consiguió en parte, pues muchas veces deja traslucir en sus composiciones, la riqueza y colorido del modelo.
En general, en la poesía de Mármol domina un tinte de melancolía que ignata en el corazón del hombre, se refleja en la lira del poeta. Sus versos fluyen con naturalidad, aun en los momentos en que la pasión parece sofocar la inteligencia. Maneja con igual dominio todos los géneros y formas poéticas, pasando con gran facilidad de lo festivo á lo dramático, ó del tema filosófico al amoroso: abarca con su poderosa imaginación desde la novia, á la que canta con [ pág. ]los más delicados trinos del ruiseñor, hasta el tirano, al que hace oír sus rugidos de león pronto para desgarrarlo, sin resentirse su robusta inspiración, ni en los extremos, ni en los medios de esta vasta escala en la que es digno de seguirlo por la propiedad con que adapta el carácter al género y la voz al tema.
Perseguido y envuelto en las desgracias de su patria, vive en el destierro, ya cantando tristemente las desdichas de su suelo, ya enviando aceradas flechas contra sus opresores. Es el Byron americano, llorando á su Buenos Aires entre los lúgubres tintes del ostracismo.
Sus poesías, como él lo ha dicho, pertenecen al reino de la musa de la libertad, que triste, pensarosa y melancólica como la suerte de la patria, al son de cuyas cadenas se inspiraba; proscripto y desgraciado como ella, ha puesto también sobre las sienes de la patria, la corona de su época, salpicada de lágrimas y manchada de sangre; pertenecen á esos suspiros del corazón enviados desde el extrangero hasta las playas argentinas en el ala del céfiro, ó en el rayo tierno y melancólico de la luna; á esas armonías del sentimiento con que la poesía llora las desgracias de la patria, y vive esperanzada en su porvenir, durante la larga noche de la esclavitud.
En sus versos políticos, en sus inspiraciones contra Rosas, hay un arranque, un brío, un odio tan sincero, una tan extraña ferocidad de pensamiento, que, si á veces choca por lo monstruoso, otras veces se agiganta hasta llegar á lo sublime de la invectiva. ¿En qué escritos se han reunido más hipérboles desaforadas de venganza y exterminio, más estrépito de tumulto y de batalla, más inflamada sarta de denuestos y maldiciones, capaces de embriagar el espíritu del lector más sereno y pacífico, haciéndole momentáneamente, participar de la exaltación del poeta, que en los siguientes versos?
A Rosas — 25 de Mayo de 1843.
....................
Prestadme, tempestades, vuestro rugir violento
Cuando revienta el trueno bramando el aquilón
Cascadas y torrentes, prestadme vuestro acento
Para arrojarle eterna, tremenda maldición....
Sí, Rosas, te maldigo! Jamás dentro mis venas
La hiel de la venganza mis horas agitó:
Como hombre te perdono mi cárcel y cadenas;
Pero como argentino las de mi patria, no.
[ pág. ]
A Rosas — 25 de Mayo de 1850.
Rosas! Rosas! un genio sin segundo
Formó á su antojo tu destino extraño,
Después de Satanás, nadie en el mundo,
Cual tú, hizo menos bién ni tanto daño.
Abortado de un crímen, has querido
Que se hermanen tus obras con tu orígen
Y, jamás del delito arrepentido,
Sólo las horas de quietud te afligen.
........................................
Tu reino es el imperio de la muerte.
Tu grandeza el terror por tus delitos;
Y tu ambición, tu libertad, tu suerte.
Abrir sepulcros y formar proscritos.
Gaucho salvaje de la pampa ruda.
Eso no es gloria, ni valor, ni vida,
Eso sólo es matar porque desnuda
Te dieron una espada fratricida.
Es difícil que se hayan escrito versos más violentos contra persona alguna, como no sean los famosos yambos de Arquiloco é Hiponacte, cuya lectura hacía ahorcarse a las gentes aludidas. Salvo la diferencia entre el puñal y la pluma, hay casos en que el poeta se coloca á la altura del tirano á quien combate y así como Rosas tiene en la historia su salvaje y siniestra grandeza, tienen también los versos de Mármol cierta poesía bárbara y desgreñada que los hace inolvidables.
Pero Mármol tiene en su lira otra cuerda más suave y candenciosa, sin la cual su estro hubiera degenerado fácilmente en convulsión epiléptica.
Bullen entre sus Armonías, composiciones de verdadera inspiración, como la titulada Cristóbal Colón.
...................................
Si no te han dado monumento humano.
Si no hay Colombia en tu brillante historia
¿Qué importa? ¡eh! tu nombre es el océano,
Y el Andes la columna de tu gloria.
Qué navegante tocará las olas
Donde se pierde la polar estrella,
Sin divisar en las llanuras solas
Tu navío, tus ojos y tu huella?
[ pág. ]
...................................
Vuelve después á tu mansión de gloria
A respirar la eternidad de tu alma,
Mientras queda en el mundo á tu memoria
Sobre el Andes eterno, eterna palma!
En esta composición ha unido Mármol á la idea brillante, la soberbia estructura de la forma.
En las composiciones sobre temas más ligeros encanta la sencillez y naturalidad de sus versos. Están impregnadas de este espíritu voluptuoso y ligero entre otras, el Canto del Poeta, Amor, Sueños, Adiós, Ayer y hoy, Adiós á Montevideo y A Teresa.
Hay en las Armonías de Mármol otras poesías de carácter más filosófico, como cuando libre de preocupaciones y elementos extraños, compone su Recogimiento, en que se ve al hombre cansado y afligido, sintiendo
................que le abruma la existencia
Le pesa el corazón, le duele el alma,
Y quiere, sólo, en magestuosa calma
Salir del mundo para hablar con Dios.
Su Desencanto nos presenta el espíritu del poeta triste en el destierro, y cansado por la esterilidad de sus esfuerzos, despertando á la realidad de la vida, porque
El canto del poeta es la armonía
Que del cisne la fábula revela:
Que comienza su canto en la agonía.
Y del dolor, cantando, se consuela.
Mezcla de sombra y luz, sueña la gloria,
Sueña mundos de dichas y de amores,
Y luego al despertar toca la escoria
De este prosaico mundo de dolores.
Mármol sentía grandiosamente la naturaleza y gustaba de abismarse en la contemplación melancólica que infunde las noches tropicales. Por eso, sin duda alguna, sus Cantos del Peregrino, son lo mejor de su obra poética: el pensamiento es allí más elevado y más sereno, y hasta la forma se depura algo de los muchos defectos que afean sus otras composiciones.
Los cantos de este poema son cuadros descriptivos de la espléndida naturaleza de estas regiones, calificados en su conjunto por Gutiérrez, como «un himno en loor de la magnificencia del mediodía americano,» en el que además [ pág. ]del suave lirismo con que conmueve y arrebata el espíritu, pinta con gallardía las escenas de estos países, y expresa con brillo y soltura de imágenes lo que siente su corazón, imprimiendo á todos sus versos un sello original y característico.
Torres Caicedo dice que estos Cantos llevan el sello de la América latina y los califica de ramillete de fragantes y magníficas flores.
Carlos (nombre del peregrino) es el Harold [1] de la patria y de la naturaleza, según Gutiérrez.
Pero mientras el héroe del poeta inglés, arrastra su melancolía entre sepulcros y recuerdos, el Peregrino solo baja la vista al suelo para admirar las flores ó mira las montañas para cantar su magestad, ó al zenit para entonar un himno á la luz en su hora de su mayor esplendor.
Después de ensalzar lo que ve, canta lo que siente y en esta sublime combinación está el secreto del lirismo de esas estrofas que seducen y arrebatan y que nacen de esos dos mundos de misterio, de esas dos fuentes de inagotable inspiración, el corazón y la naturaleza.
Por esto el Peregrino es el fiel reflejo de los más íntimos sentimientos del poeta, del desterrado, del patriota y del amante que medita sobre sí mismo ó se engolfa en la grandiosidad de la naturaleza americana.
Entre los «Cantos del Peregrino» se distinguen los dedicados A las nubes, A los trópicos y A América.
De este último son los siguientes versos:
América es la vírgen que sobre el mundo canta,
Profetizando al mundo su hermosa libertad.
.............................................
Quedad mundo europeo; ennoblecido padre
De tiempos que á perderse con el presente van;
Quedad, mientras la mano do América, mi madre,
Recoge vuestros hijos y les ofrece el pan.
Entre los recuerdos del peregrino se presenta á menudo el de la mujer amada, á la que llama María, y cuya sincera pasión
No era ese amor frenético y ardiente
Que arrebata la calma,
Más que del corazón, de los sentidos;
Era esa tierna abnegación del alma
Que ni siente placer ni dolor siente
Sino en el alma del objeto amado...
[ pág. ]Mármol hizo representar en Montevideo dos dramas, pero su éxito fué muy dudoso. El Poeta, en cinco actos, es muy prosaico por su estilo, y muy mediocre por lo excesivamente romántico de su argumento.
El Cruzado, aunque desprende luz y perfume de la vida de Oriente, como dice Cortez, es muy cansado por lo largo de sus diálogos y la falta de movimiento en sus escenas, no obstante ser más regular que el anterior.
Pero ni uno ni otro parecen ser dictados por aquella misma musa que tan inspirada se había manifestado en las composiciones líricas.
Mármol también fué novelista. Su Amalia es una de las obras más populares de la literatura argentina, porque siempre es leída con el vivo interés que nace de su carácter histórico.
Es una narración anecdótica de la tiranía de Rosas: la mayor parte de los personajes que intervienen en el sangriento drama que allí se desenvuelve son reales, y aun son de rigurosa exactitud muchos de los actos y palabras que se les atribuyen. Cuanto allí pasa es de tal manera sorprendente y maravilloso, que, á no tratarse de tiempos tan cercanos, y en que la invención es imposible, parecería aborto de una imaginación extraviada y delirante por el terror de la persecución y del martirio.
La novela está escrita en un estilo demasiado descuidado; adolece de galicismos y solecismos, y por otra parte la prosa de Mármol carece del nervio é inspiración de sus versos.
Su paso por los parlamentos argentinos marca la época más importante y sólida de su agitada vida, que dejó grabada con caracteres indelebles en los anales de la política del Plata. Fué un paladín constante de la libertad en los congresos de su patria, donde ocupó sucesivamente los sillones de diputado y senador, desde los cuales llamó la atención por sus notables cualidades de orador. Desempeñó también el cargo de director de la biblioteca nacional de Buenos Aires.
Mármol perteneció á esa generación de poetas y mártires que sucedió á la guerra de la Independencia. Formó en la fila de los que salvaron del naufragio la libertad y las letras argentinas, de esos proscritos que combatieron con la espada y con la pluma contra la tiranía. Entre las personalidades de esa generación, descuella la suya, rodeada de la triple aureola de patriota, de literato y de poeta.
Trovador de la libertad y del amor, ha llevado á todas partes su lira y su esperanza, y en todas ha cantado á las [ pág. ]divinidades tutelares del hombre: viajero y peregrino, el mar, la pampa y las montañas prestaron á sus cantos sus grandiosos acentos, sus perfumes virginales y el espléndido colorido de la naturaleza americana.
Lástima grande que en lugar de esforzarse por presentar peregrinaciones y sueños descabellados, que no tenían más que una realidad poética muy discutida; lástima que en vez de trabajar por infundir existencia permanente á un orden de ideas y de sentimientos, llamados á desaparecer, no hubiera Mármol empleado sus facultades en edificar un monumento de sólidos cimientos, con los materiales que á su alcance tenía, únicos indudablemente, que en el terreno firme de su inteligencia pudieran haberle servido para levantar templos, donde el alma de la patria depositase los tesoros de su amor.
Murió el 12 de Agosto de 1871; sus últimas palabras sintetizan la actividad incansable de su espíritu, tan duramente puesto á prueba por las muchas dificultades con que tuvo que luchar, dificultades que no consiguieron doblar su carácter extraordinario, pues la vemos aún en los extertores de la agonía pedir ¡Vida!.... para trabajar, ¡Vida!.... para luchar, ¡Vida!.... para amar y defender á su patria.
LA ESTAFA DE LOS DERECHOS HUMANOS
por Agustín Laje Arrigoni
Especial para el diario La Nueva Provincia - 18/12/2010
Si tomáramos por válido el relato oficial de los años 70 que han pergeñado y promovido diversos sectores interesados en deformar el pasado reciente, entonces, Fernando Haymal sería un nombre que no tendría lugar en la cacareada "memoria". En efecto, se trata de un caso tan relevante como controversial, capaz de hacer tambalear la historieta setentista y, al mismo tiempo, poner en descubierto la estafa que se ha hecho con los derechos humanos (DD. HH.) en la Argentina.
Fernando Haymal (nombre de guerra "Valdés") pertenecía a la organización terrorista Montoneros. Murió brutalmente asesinado por sus propios compañeros (aplicación de torturas mediante), a principios de septiembre de 1975, en la ciudad de Córdoba. Su muerte fue decidida algunas semanas antes por un "tribunal revolucionario" montonero que llevó adelante una parodia de juicio en su ausencia y determinó que debía "ser pasado por las armas en el lugar y momento en que se lo encuentre" (1).
Sus camaradas sospechaban, en concreto, que una reciente caída de Haymal en manos de las fuerzas legales había provocado el allanamiento de un local con depósito de armas, lo que luego condujo a la ubicación y detención del jerarca terrorista Marcos Osatinsky, miembro de la conducción nacional de la banda en cuestión. En otras palabras, el "enjuiciado" y "condenado" había presuntamente "cantado" lo que no debía.
A diferencia de lo que sostienen los embusteros setentistas, siempre preocupados por ocultar el desaforado militarismo connatural a las organizaciones armadas de los 70 (y así negar el status de guerra interna de lo vivido por entonces), el belicismo, verticalismo y militarismo de Montoneros explica en gran parte el sangriento final de Fernando Haymal. Una de las principales aspiraciones de la organización, en efecto, consistía en, progresivamente, ir regularizando su "ejército irregular" (el "Ejército Montonero"); esto es, ir emulando las características propias de los ejércitos profesionales para desarrollar una guerra "de aparato a aparato" contra las Fuerzas Armadas de nuestro país, con el fin último de tomar el poder.
A tales efectos, se designaron grados militares (aspirante, oficial segundo, oficial primero, oficial superior), se diseñó un uniforme (pantalón azul marino y camisa celeste, sólo usado en reuniones y algunos ataques como el ejecutado contra el Regimiento de Monte 29 de Formosa) y se redactó un "Código de Justicia Revolucionaria", donde se establecían las penas (incluida, en todos los casos, la de muerte) para infracciones internas, como la delación, traición y deserción, entre otras.
Estas normativas dispusieron que Fernando Haymal fuera "pasado por las armas", como muchos otros guerrilleros, tanto de Montoneros como del ERP, masacrados también por sus propios compañeros.
Pero el caso Haymal tiene varias particularidades que lo hacen especialmente peligroso para quienes utilizan la historia (devenida en historieta) de los 70 con fines políticos y/o rentísticos. Primeramente, su nombre fue incluido en los nuevos listados del Nunca Más , retocados en el año 2006 por la secretaría de Derechos Humanos que maneja Eduardo Luis Duhalde (comprometido con Montoneros en los años 70 y con el Movimiento Todos por la Patria del terrorista Gorriarán Merlo, en los 80).
Según el "actualizado" listado, Fernando Haymal habría sido, entonces, víctima de las Fuerzas Armadas. ¿Cómo comprobar que esto no fue así? Pues los propios terroristas montoneros confesaron la verdad, a modo de hazaña, en su revista "Evita Montonera" , en octubre de 1975: "Fue ejecutado en Córdoba el delator Fernando Haymal (Valdés), en cumplimiento de la sentencia dictada el 26 de agosto por el Tribunal Revolucionario" (2).
Por otro lado, al año de haberse cometido la torpeza de incluir a Haymal en el Nunca Más , el montonero fusilado por sus camaradas fue conmemorado por el kirchnerismo con una placa de homenaje en el "Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado" sito en la costanera porteña, frente al Río de la Plata, tal y como lo anticipó oportunamente en este mismo diario quien suscribe este artículo.
Lo repetimos: Fernando Haymal fue víctima no de las Fuerzas Armadas, sino del propio terror que utilizaba como método de lucha revolucionaria la organización en la que él participaba. ¿Cómo seguir comprobándolo? Pues el diario cordobés "La Voz del Interior" cubrió la noticia de su muerte informando que: "Alrededor de las 18.30, se detuvo (...) un automóvil Peugeot color blanco, ocupado por varios sujetos. Los desconocidos llevaban secuestrado a un hombre joven a quien, tras detener la marcha del coche, lo hirieron de dos balazos en el tórax. Luego, los criminales abrieron una de las puertas y procedieron a arrastrar al herido con el automóvil en marcha, reteniéndolo por las extremidades inferiores (...) Entre sus ropas, se encontró un documento de identidad a nombre de Fernando Haymal" (3).
Las irregularidades no terminan aquí; más grave aun, además de figurar en engañosos monumentos y oprobiosos listados oficiales, el nombre de Haymal también engrosa el registro de fallecidos de la ley 24.411 (Redefa), con lo cual todo indicaría que su familia percibió la abultada indemnización estatal prevista por esa normativa para "toda persona que hubiese fallecido como consecuencia del accionar de las Fuerzas Armadas (o) de seguridad (...) con anterioridad al 10 de diciembre de 1983".
En marzo de este año, el dinero que se otorgaba a los familiares de los guerrilleros caídos en la guerra a causa del accionar antiterrorista de las FF. AA. asciende a $ 620.919. El problema es que Fernando Haymal, insistimos a riesgo caer en la redundancia, no fue abatido por las fuerzas legales, sino ejecutado a sangre fría por sus propios compañeros. ¿Alguna otra prueba de ello? Pues su caso fue, inclusive, tratado en el juicio a las juntas militares en el marco de la causa 13, mencionándose la "condena y ejecución de una persona identificada como Fernando Haymal, a quien --sus compañeros-- consideraban traidor y delator" (4).
Las pruebas resultan contundentes: no sólo los propios terroristas reconocieron el hecho, sino que la prensa, a la sazón, lo cubrió, y la justicia, más tarde, lo trató. Cabría, luego, interrogarse: La secretaría de Derechos Humanos, los organizadores del "Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado" y quienes administran las bonificaciones de la ley 24.411, ¿no conocían los documentos que aquí exponemos? ¿O acaso prefirieron deliberadamente negar la verdad?
Comoquiera que sea, lo relevante es que el caso Haymal viene a poner de manifiesto una realidad cada vez más tangible para los argentinos: los derechos humanos, en nuestro país, no sólo son una poderosa arma política para oportunistas en campaña o demagogos sin escrúpulos, sino, también, una jugosa alternativa para aquellos que no encuentran nada de malo en lucrar con la muerte y el dolor que la guerra interna de los años 70 dejó como secuela aún presente en nuestra sociedad.
(1) Comunicado de Montoneros a oficiales y aspirantes titulado "Juicio revolucionario a Fernando Haymal". Copia en poder del autor.
(2) Revista "Evita Montonera", Nº 8, Pág. 21, octubre de 1975. Copia en poder del autor.
(3) Diario "La Voz del Interior", Córdoba, 3 de septiembre de 1975. Copia en poder del autor.
(4) Causa 13/84. Capítulo III (Cuestiones de hecho Nº 7, 9, 10, 11, 13, 19 y 25).
---
Especial para el diario La Nueva Provincia - 18/12/2010
Si tomáramos por válido el relato oficial de los años 70 que han pergeñado y promovido diversos sectores interesados en deformar el pasado reciente, entonces, Fernando Haymal sería un nombre que no tendría lugar en la cacareada "memoria". En efecto, se trata de un caso tan relevante como controversial, capaz de hacer tambalear la historieta setentista y, al mismo tiempo, poner en descubierto la estafa que se ha hecho con los derechos humanos (DD. HH.) en la Argentina.
Fernando Haymal (nombre de guerra "Valdés") pertenecía a la organización terrorista Montoneros. Murió brutalmente asesinado por sus propios compañeros (aplicación de torturas mediante), a principios de septiembre de 1975, en la ciudad de Córdoba. Su muerte fue decidida algunas semanas antes por un "tribunal revolucionario" montonero que llevó adelante una parodia de juicio en su ausencia y determinó que debía "ser pasado por las armas en el lugar y momento en que se lo encuentre" (1).
Sus camaradas sospechaban, en concreto, que una reciente caída de Haymal en manos de las fuerzas legales había provocado el allanamiento de un local con depósito de armas, lo que luego condujo a la ubicación y detención del jerarca terrorista Marcos Osatinsky, miembro de la conducción nacional de la banda en cuestión. En otras palabras, el "enjuiciado" y "condenado" había presuntamente "cantado" lo que no debía.
A diferencia de lo que sostienen los embusteros setentistas, siempre preocupados por ocultar el desaforado militarismo connatural a las organizaciones armadas de los 70 (y así negar el status de guerra interna de lo vivido por entonces), el belicismo, verticalismo y militarismo de Montoneros explica en gran parte el sangriento final de Fernando Haymal. Una de las principales aspiraciones de la organización, en efecto, consistía en, progresivamente, ir regularizando su "ejército irregular" (el "Ejército Montonero"); esto es, ir emulando las características propias de los ejércitos profesionales para desarrollar una guerra "de aparato a aparato" contra las Fuerzas Armadas de nuestro país, con el fin último de tomar el poder.
A tales efectos, se designaron grados militares (aspirante, oficial segundo, oficial primero, oficial superior), se diseñó un uniforme (pantalón azul marino y camisa celeste, sólo usado en reuniones y algunos ataques como el ejecutado contra el Regimiento de Monte 29 de Formosa) y se redactó un "Código de Justicia Revolucionaria", donde se establecían las penas (incluida, en todos los casos, la de muerte) para infracciones internas, como la delación, traición y deserción, entre otras.
Estas normativas dispusieron que Fernando Haymal fuera "pasado por las armas", como muchos otros guerrilleros, tanto de Montoneros como del ERP, masacrados también por sus propios compañeros.
Pero el caso Haymal tiene varias particularidades que lo hacen especialmente peligroso para quienes utilizan la historia (devenida en historieta) de los 70 con fines políticos y/o rentísticos. Primeramente, su nombre fue incluido en los nuevos listados del Nunca Más , retocados en el año 2006 por la secretaría de Derechos Humanos que maneja Eduardo Luis Duhalde (comprometido con Montoneros en los años 70 y con el Movimiento Todos por la Patria del terrorista Gorriarán Merlo, en los 80).
Según el "actualizado" listado, Fernando Haymal habría sido, entonces, víctima de las Fuerzas Armadas. ¿Cómo comprobar que esto no fue así? Pues los propios terroristas montoneros confesaron la verdad, a modo de hazaña, en su revista "Evita Montonera" , en octubre de 1975: "Fue ejecutado en Córdoba el delator Fernando Haymal (Valdés), en cumplimiento de la sentencia dictada el 26 de agosto por el Tribunal Revolucionario" (2).
Por otro lado, al año de haberse cometido la torpeza de incluir a Haymal en el Nunca Más , el montonero fusilado por sus camaradas fue conmemorado por el kirchnerismo con una placa de homenaje en el "Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado" sito en la costanera porteña, frente al Río de la Plata, tal y como lo anticipó oportunamente en este mismo diario quien suscribe este artículo.
Lo repetimos: Fernando Haymal fue víctima no de las Fuerzas Armadas, sino del propio terror que utilizaba como método de lucha revolucionaria la organización en la que él participaba. ¿Cómo seguir comprobándolo? Pues el diario cordobés "La Voz del Interior" cubrió la noticia de su muerte informando que: "Alrededor de las 18.30, se detuvo (...) un automóvil Peugeot color blanco, ocupado por varios sujetos. Los desconocidos llevaban secuestrado a un hombre joven a quien, tras detener la marcha del coche, lo hirieron de dos balazos en el tórax. Luego, los criminales abrieron una de las puertas y procedieron a arrastrar al herido con el automóvil en marcha, reteniéndolo por las extremidades inferiores (...) Entre sus ropas, se encontró un documento de identidad a nombre de Fernando Haymal" (3).
Las irregularidades no terminan aquí; más grave aun, además de figurar en engañosos monumentos y oprobiosos listados oficiales, el nombre de Haymal también engrosa el registro de fallecidos de la ley 24.411 (Redefa), con lo cual todo indicaría que su familia percibió la abultada indemnización estatal prevista por esa normativa para "toda persona que hubiese fallecido como consecuencia del accionar de las Fuerzas Armadas (o) de seguridad (...) con anterioridad al 10 de diciembre de 1983".
En marzo de este año, el dinero que se otorgaba a los familiares de los guerrilleros caídos en la guerra a causa del accionar antiterrorista de las FF. AA. asciende a $ 620.919. El problema es que Fernando Haymal, insistimos a riesgo caer en la redundancia, no fue abatido por las fuerzas legales, sino ejecutado a sangre fría por sus propios compañeros. ¿Alguna otra prueba de ello? Pues su caso fue, inclusive, tratado en el juicio a las juntas militares en el marco de la causa 13, mencionándose la "condena y ejecución de una persona identificada como Fernando Haymal, a quien --sus compañeros-- consideraban traidor y delator" (4).
Las pruebas resultan contundentes: no sólo los propios terroristas reconocieron el hecho, sino que la prensa, a la sazón, lo cubrió, y la justicia, más tarde, lo trató. Cabría, luego, interrogarse: La secretaría de Derechos Humanos, los organizadores del "Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado" y quienes administran las bonificaciones de la ley 24.411, ¿no conocían los documentos que aquí exponemos? ¿O acaso prefirieron deliberadamente negar la verdad?
Comoquiera que sea, lo relevante es que el caso Haymal viene a poner de manifiesto una realidad cada vez más tangible para los argentinos: los derechos humanos, en nuestro país, no sólo son una poderosa arma política para oportunistas en campaña o demagogos sin escrúpulos, sino, también, una jugosa alternativa para aquellos que no encuentran nada de malo en lucrar con la muerte y el dolor que la guerra interna de los años 70 dejó como secuela aún presente en nuestra sociedad.
(1) Comunicado de Montoneros a oficiales y aspirantes titulado "Juicio revolucionario a Fernando Haymal". Copia en poder del autor.
(2) Revista "Evita Montonera", Nº 8, Pág. 21, octubre de 1975. Copia en poder del autor.
(3) Diario "La Voz del Interior", Córdoba, 3 de septiembre de 1975. Copia en poder del autor.
(4) Causa 13/84. Capítulo III (Cuestiones de hecho Nº 7, 9, 10, 11, 13, 19 y 25).
---
sábado, 18 de diciembre de 2010
DESALOJO EN VILLA SOLDATI
“Detrás de la ocupación del Parque hay punteros del Gobierno nacional”
14/12/10
Margarita Barrientos, desde hace 14 años asiste a vecinos del Indoamericano y dice que pocos de los ocupantes son pobres.
Por Luciana Geuna
“No hay casi nadie en la calle”, dice Margarita Barrientos sentada en una silla del comedor Los Piletones, en Villa Soldati.“Están todos adentro del Parque Indoamericano. Acá, a esta hora, normalmente hay gente como en la calle Florida”. Esta mujer que construyó un centro de ayuda social sobre un barrio abandonado por el Estado, le aseguró a Clarín que “detrás de la ocupación del Parque hay punteros políticos que responden al Gobierno nacional”. Barrientos sostiene que hasta hay camionetas con la inscripción “Cristina 2011” llevando gente al Indoamericano, que tiene uno de sus bordes a metros del comedor.
“Hoy no ha venido nadie a desayunar porque todos están ahí adentro”, comienza diciendo.
¿Nadie?
Nadie. Están todos en el Parque y el 80% de la gente que fue es propietaria en Los Piletones y no necesita vivienda.
¿Cómo es eso?
Ellos van por los punteros políticos que le prometen cosas: dinero, un subsidio y eso ya lo vienen haciendo desde hace tres años. El año pasado para esta época pasó lo mismo acá adentro. Casualmente, se incendió la manzana 10 y 53 familias quedaron sin casa y recibieron subsidios.
¿De qué punteros habla?
Los punteros políticos de Nación. Acá no hay otros punteros.
¿No hay de la Ciudad?
No, acá hay una puntera que se dice representante de Los Piletones, Monica Rueja. No representa a nadie y tiene diez causas judiciales. Ella está ahora en el parque aunque tiene una hermosa casa adentro de la villa.
Pero lo que se ve son familias con muchas necesidades…
Esa gente no es pobre, la mayoría de los que están ahí tienen propiedades. Si no es así, ¿de donde salió toda esta gente? ¿Por qué no hacían reclamos antes? ¿Cómo es? ¿Son cinco mil personas que hasta el martes tenían donde vivir y después no tenían nada?
Entonces, ¿qué sugiere usted?
Esto no debería haber pasado. Cuando había 200 personas debería haber intervenido el Gobierno nacional y no lo hizo. Ahora hay cinco mil. ¿Qué van a hacer los gobiernos con esa gente?
¿Para usted cómo se soluciona?
Que la gente recapacite y vuelva a la casa. Esa es la solución. Pero si el Gobierno cada año en esta época desembolsa cantidades de dinero, todos los años van a seguir haciendo lo mismo.
¿Qué la llevó a hacer ahora esta denuncia?
Al principio dudaba de hablar pero esta es mi casa, vivo aquí y me da mucha bronca que usen a la gente que necesita. Porque estoy segura que la gente que necesita no va a recibir nada. Y a un propietario sí le van a dar. Hoy una señora paraguaya me decía “yo alquilo y me levanto a las seis para ir a trabajar, pero no iría al Parque porque tengo dignidad”.
¿No le dan miedo las represalias por lo que cuenta?
Nadie tiene derecho a reclamarme nada. Hasta hace media hora una camioneta entraba con un montón de gente, los descargaba adentro del Parque y salía. La camioneta decía “vamos Cristina para el 2011”. Gendarmería no dejaba pasar a las maestras ni a los médicos pero a ellos sí. No dejaron pasar los camiones que me traían mercadería tampoco.
¿A usted no le llegó la comida?
Hoy no hicimos el almuerzo porque no dejaban pasar a los donantes. Ahora parece que lo solucionan.
¿Cuál sería el objetivo de llevar más gente a la toma del Parque?
No sé. Había gente que golpeaban la puerta casa por casa para llevar gente. Una chica que trabaja con nosotros, Estelita, dijo que le ofertaron 700 pesos para que vaya con los hermanos, la madre, todos. Ella se negó, mire que ella podía haber aceptado porque tiene su mamá enferma y tiene mucha necesidad. Pero ella dijo no.
¿La llamó alguien del Gobierno por lo que dijo?
Hoy me llamaron del Ministerio de Desarrollo Social enojadísimos para pedirme que me rectifique diciendo que el Gobierno nacional me daba un subsidio. El Gobierno tiene la obligación de ayudarme. Yo rindo todos los meses moneda por moneda.
Perfil
Edad: 49 años
Estado civil: casada, diez hijos.
Dedicación: dirige el comedor de Los Piletones desde 1996.
Margarita Barrientos llegó a a Buenos Aires a los once años desde Santiago del Estero expulsada por la pobreza y el abandono de su padre. En Los Piletones conoció a Isidro, el hombre de su vida con quien tuvo diez hijos y un proyecto inmenso: la creación de un comedor comunitario en el barrio que, con su esfuerzo, se convirtió en una fundación que da desayuno, almuerzo y cena a 1100 personas. Además, abrieron guardería, centro de salud, biblioteca y hogar de día para personas de la tercera edad.
14/12/10
Margarita Barrientos, desde hace 14 años asiste a vecinos del Indoamericano y dice que pocos de los ocupantes son pobres.
Por Luciana Geuna
“No hay casi nadie en la calle”, dice Margarita Barrientos sentada en una silla del comedor Los Piletones, en Villa Soldati.“Están todos adentro del Parque Indoamericano. Acá, a esta hora, normalmente hay gente como en la calle Florida”. Esta mujer que construyó un centro de ayuda social sobre un barrio abandonado por el Estado, le aseguró a Clarín que “detrás de la ocupación del Parque hay punteros políticos que responden al Gobierno nacional”. Barrientos sostiene que hasta hay camionetas con la inscripción “Cristina 2011” llevando gente al Indoamericano, que tiene uno de sus bordes a metros del comedor.
“Hoy no ha venido nadie a desayunar porque todos están ahí adentro”, comienza diciendo.
¿Nadie?
Nadie. Están todos en el Parque y el 80% de la gente que fue es propietaria en Los Piletones y no necesita vivienda.
¿Cómo es eso?
Ellos van por los punteros políticos que le prometen cosas: dinero, un subsidio y eso ya lo vienen haciendo desde hace tres años. El año pasado para esta época pasó lo mismo acá adentro. Casualmente, se incendió la manzana 10 y 53 familias quedaron sin casa y recibieron subsidios.
¿De qué punteros habla?
Los punteros políticos de Nación. Acá no hay otros punteros.
¿No hay de la Ciudad?
No, acá hay una puntera que se dice representante de Los Piletones, Monica Rueja. No representa a nadie y tiene diez causas judiciales. Ella está ahora en el parque aunque tiene una hermosa casa adentro de la villa.
Pero lo que se ve son familias con muchas necesidades…
Esa gente no es pobre, la mayoría de los que están ahí tienen propiedades. Si no es así, ¿de donde salió toda esta gente? ¿Por qué no hacían reclamos antes? ¿Cómo es? ¿Son cinco mil personas que hasta el martes tenían donde vivir y después no tenían nada?
Entonces, ¿qué sugiere usted?
Esto no debería haber pasado. Cuando había 200 personas debería haber intervenido el Gobierno nacional y no lo hizo. Ahora hay cinco mil. ¿Qué van a hacer los gobiernos con esa gente?
¿Para usted cómo se soluciona?
Que la gente recapacite y vuelva a la casa. Esa es la solución. Pero si el Gobierno cada año en esta época desembolsa cantidades de dinero, todos los años van a seguir haciendo lo mismo.
¿Qué la llevó a hacer ahora esta denuncia?
Al principio dudaba de hablar pero esta es mi casa, vivo aquí y me da mucha bronca que usen a la gente que necesita. Porque estoy segura que la gente que necesita no va a recibir nada. Y a un propietario sí le van a dar. Hoy una señora paraguaya me decía “yo alquilo y me levanto a las seis para ir a trabajar, pero no iría al Parque porque tengo dignidad”.
¿No le dan miedo las represalias por lo que cuenta?
Nadie tiene derecho a reclamarme nada. Hasta hace media hora una camioneta entraba con un montón de gente, los descargaba adentro del Parque y salía. La camioneta decía “vamos Cristina para el 2011”. Gendarmería no dejaba pasar a las maestras ni a los médicos pero a ellos sí. No dejaron pasar los camiones que me traían mercadería tampoco.
¿A usted no le llegó la comida?
Hoy no hicimos el almuerzo porque no dejaban pasar a los donantes. Ahora parece que lo solucionan.
¿Cuál sería el objetivo de llevar más gente a la toma del Parque?
No sé. Había gente que golpeaban la puerta casa por casa para llevar gente. Una chica que trabaja con nosotros, Estelita, dijo que le ofertaron 700 pesos para que vaya con los hermanos, la madre, todos. Ella se negó, mire que ella podía haber aceptado porque tiene su mamá enferma y tiene mucha necesidad. Pero ella dijo no.
¿La llamó alguien del Gobierno por lo que dijo?
Hoy me llamaron del Ministerio de Desarrollo Social enojadísimos para pedirme que me rectifique diciendo que el Gobierno nacional me daba un subsidio. El Gobierno tiene la obligación de ayudarme. Yo rindo todos los meses moneda por moneda.
Perfil
Edad: 49 años
Estado civil: casada, diez hijos.
Dedicación: dirige el comedor de Los Piletones desde 1996.
Margarita Barrientos llegó a a Buenos Aires a los once años desde Santiago del Estero expulsada por la pobreza y el abandono de su padre. En Los Piletones conoció a Isidro, el hombre de su vida con quien tuvo diez hijos y un proyecto inmenso: la creación de un comedor comunitario en el barrio que, con su esfuerzo, se convirtió en una fundación que da desayuno, almuerzo y cena a 1100 personas. Además, abrieron guardería, centro de salud, biblioteca y hogar de día para personas de la tercera edad.
lunes, 13 de diciembre de 2010
INSEGURIDAD: … SIDA, PLATON Y DESPUÉS…
Por Picho
Bs. As. 01 de Julio de 2009
El SIDA no es solo letal (por ahora), es también una de las mas sofisticadas y fascinantes enfermedades con las cuales se ha enfrentado el hombre. Esta infección tiene la “mortal virtud” biológica de no producir una enfermedad especifica,... corrompe o sencillamente destruye las defensas orgánicas de un cuerpo.
Los procesos químicos empleados para que ello ocurra son, tal como antes dije, sofisticados y fascinantes. Son precisamente estos procesos y sus consecuencias las que hacen que muchas veces uno esté tentado de aplicar un idéntico razonamiento al funcionamiento macroscópico, es decir al funcionamiento social. Sin duda no es lo mismo tratar con células que con seres humanos, sin embargo en auxilio de esta “tentación” se puede señalar que las teorías más importantes que explican muy acertadamente el funcionamiento y creación del universo, como así también la naturaleza de las estrellas, fueron dilucidadas a partir del estudio de las micropartículas.
Retornando entonces a nuestra cuestión y tratando de analizar algunas cosas de la manera mas objetiva posible, hagamos la siguiente pregunta... ¿por que se mantiene vivo un organismo, una persona? ... Obviamente los factores son múltiples, pero como lo ha demostrado el retrovirus del SIDA de nada sirve una buena alimentación, de nada sirven nuestras creencias religiosas, ni nuestra moral ni nuestra inmoralidad, ni nuestra decencia o indecencia, ni nuestra inteligencia o imbecilidad... Si nuestro cuerpo no tiene los mecanismos de defensa intactos, no existe la mínima posibilidad de proyectos, de sueños, de... vida. Nuestra existencia expira de la “mano” de cualquier virus o microbio de los llamados oportunistas que de encontrar un organismo sano con las defensas intactas, no tendrían chance alguna de dañar. Un ser capaz de entender la naturaleza del cosmos, de discutir sobre la existencia o no de Dios, de crear música sublime,... muere penosamente porque no puede luchar con un simple microbio.
De manera parecida funcionan los grandes conglomerados sociales, sean estos insectos, animales superiores o seres humanos,… estos también se dan sus mecanismos de defensa a fin de preservar a sus “células” para que en conjunto sean una sociedad productiva. Cuando esto no ocurre, la sociedad se corrompe. Esto es lo que está ocurriendo actualmente y en forma creciente en nuestra sociedad. La inseguridad ha ganado las calles y el miedo se ha instalado en nuestras conciencias a nivel cotidiano donde el regreso a nuestra propia casa, nos convierte en protagonistas y potenciales víctimas involuntarios de una película de suspenso.
Sin embargo esta realidad colectiva de sentirse inseguros, no logra transformase en argumentos teóricos lo suficientemente sólidos como para oponerse a quienes desmienten la evidencia… tal como trataba de explicar en una nota anterior, donde tomando como ejemplo el drama de Galileo afirmaba justamente esto… que el punto clave, o el factor clave de este drama, es la negación de las evidencias por parte de ideólogos y/o ideologistas que transforman, (relativisticos discursos mediante), crueles realidades materiales en falacias y sofismas. Falacias y sofismas utilizados por las cabezas mas necias de los cortesanos gubernamentales y/o judiciales para tratar de defender y/o “explicar” situaciones que el mas elemental sentido común rechaza.
Un claro ejemplo de esto lo tenemos en la actualidad, en la persona del ministro de “seguridad” Fernandez, un miembro importante de este exclusivo club de negadores de evidencia y un consumado charlatán y sofista de opereta (o perfecto caradura… como le plazca), que en la semana que va del 9 al 13 de Marzo (no recuerdo el día exacto), al ser reporteado por Longobardi, apeló a un supuesto estudio de la Universidad de Belgrano (al que catalogó de “científico”), que “demostraba” que la inseguridad no ha variado sensiblemente en los últimos 15 años y que en realidad lo que se percibe es la sensación que de ella se tiene producto del periodismo que multiplica la misma información una y otra vez y que según este estudio “científico”, es la causa de tal sensación. Cualquier similitud con las “científicas” estadísticas del INDEC no es mera casualidad. Como tampoco es mera casualidad las concepciones abstractas de un par de miembros de la corte enrolados en lo que parecería ser el “criterio” (por llamarlo de alguna manera), abolicionista en lo penal criminalístico.
Pero este tema viene ya de algo mas de una década atrás cuando la legislatura porteña comandada en aquel entonces por Ibarra, procedieron a la derogación de los edictos policiales reemplazándolos por el famoso “Código de Convivencia Urbana”. Si nos atenemos por el nombre, “Código de Convivencia Urbana”, nos daría la sensación de haber estado ante un evento poco menos que revolucionario y en concordancia con lo que la gente hubiera esperado en materia de convivencia y seguridad,... sin embargo y como no podía haber sido de otra manera, no fue así y los resultados, crueles y dramáticos están a la vista.
Comentaba en aquella oportunidad a mis amigos, que resultaría muy difícil (y cansador), tratar de explicar el porqué aquel código como así también su concepción, haría de mi vida cotidiana, la de mis seres queridos, las de mis propios amigos y la de la enorme mayoría de la gente, un valor devaluado. ¿Y por que es difícil? ... porque estuvo concebido por personajes que no entendían, y que siguen sin entender absolutamente nada de lo que tratan. Que se presentan ante la sociedad con aire doctoral para tratar de explicar lo que toda la gente entiende perfectamente pero claro… al revés de las doctorales explicaciones que mezclan asuntos muy serios en la creencia que se puede hacer política vana e ideologismo vacuo de temas que requieren otro tipo de análisis y resultando muy intrincado además tratar de penetrar en los laberintos de estas mentes de naturaleza puramente discursivas.
Lamentablemente las manifestaciones callejeras, protestas y cabildos abiertos que protagonizaron en aquel entonces los vecinos para exigir de pleno derecho a tener una buena calidad de vida quedaron en la nada y en muchos casos los vecinos fueron tratados de intolerantes por los mismos ediles y Jueces que solo nos tienen reservados torpes discursos abstractos sobre la democracia, la libertad y la tolerancia.
En aquella oportunidad el Dr. Zaffaroni, era un integrante de lujo de aquel desaconsejado “consejo” y quizás el principal responsable ideológico de su tenor. El día 10-03-98 fue reporteado por el desaparecido Guinzburg quien al pedirle opinión sobre el novísimo código, desgranó una sarta de concepciones típicas de un diletante y dichas, claro está, en su clásico tono de suficiencia académica.
Una de aquellas concepciones, si bien simple, merece comentarse debido a que traza un patrón en la metodología del razonar de estas personas: …, a partir de la puesta en marcha del “novísimo” y “modernísimo” código de convivencia a los borrachos ya no se los podrá detener en la vía pública “siempre y cuando no “molesten”. Para justificar esta cuestión el Dr. Zaffaroni expuso el siguiente ecléctico razonamiento con la gravedad propia de quien ha descubierto algo trascendente: … “los borrachos son enfermos y la comisaría no es lugar para los enfermos”... bien, bien… sin duda algo de razón tiene, pero en esta “profunda” e “inteligente” observación, (que denota que de prevención no saben nada), se le olvidó mencionar que la calle tampoco es lugar apropiado para un borracho… además de hacerse el distraído y no especificar que entiende por no molestar.
Pero el Dr. Zaffaroni, que aún actualmente sigue relativizando el tema de la inseguridad opinando que “el temor de la gente es infundado” (tal las declaraciones al diario Chaqueño Norte), no estaba solo en sus elucubraciones ideológicas. La Sra. Jueza María Cristina Caminia del Tribunal Oral Nº 18 no se quedaba atrás en sus concepciones metafísicas: decía en aquella oportunidad la Sra. Jueza...
“la sanción del nuevo código no solo responde a modernas formas de convivencia (¿¿...??) sinó que además deberíamos festejar que fue elaborado por personas a quienes votamos.”... y agrega: “No puedo creer que la gente pida que se sancione al merodeador o al sospechoso. Yo creí que eso se había solucionado con la democracia, pero ahora me doy cuenta que no”.
Veamos un ejemplo mas reciente de barbarismo mental. El Programa Latinoamericano de Educación a distancia (PLED) convocó hace muy poco a cuatro “especialistas” para debatir la problemática de la inseguridad en el medio del fragor que provocó la declaración de S. Giménez después que le mataran a un amigo. Uno de esos “especialistas”, el Sr. Mariano Ciafardini, abogado, profesor de Criminología en la UBA y asesor en cuestiones de seguridad del Partido Solidario (¿¿…??) opinó, o mejor dicho decreta de manera grosera y ofensiva desde su particular Olimpo ideológico, lo siguiente:
“La criminalidad no es un fenómeno natural inherente al ser humano de todos los tiempos, es un fenómeno histórico, con fecha de nacimiento. Es algo que surgió históricamente en un momento determinado, con la modernidad y como algo inherente al capitalismo”… o mas adelante… “…el capitalismo es intrínsicamente criminal…” y casi terminando pregona drásticamente una joyita como la siguiente… “una reacción violenta por parte de un chico que se considera excluido, es casi un signo de salud mental”.
¡Y este Sr. es profesor Universitario! … ¡este Sr. educa a las nuevas generaciones!.
Espero no verlo nunca al benemérito profesor en el drama de tener que llorar el asesinato de un hijo o de cualquier ser querido. Aunque probablemente la fantasmagoría ideológica de estos personajes le harían acariciar con ternura la cabecita de cualquier asesino para calmarlo y explicarle que en realidad el es una víctima social y por lo tanto no es responsable de nada. En fraternal hermandad le explicará adusta y académicamente, que el verdadero responsable de su “saludable acción asesina”, es el mismísimo Adam Smith, el neo liberalismo, Bush, el pato Donald y el imperio Norteamericano.
Y claro… deducir luego de semejante premisa, que a una victima no se la puede condenar, se cae de maduro, tal como reza el dicho popular. Pero esta verdad de Perogrullo, que es utilizada por estos patéticos personajes para sacar patente de profundos y sensibles, no logra explicar entonces en que categoría cae el que recibe la gracia de la “mentalmente saludable víctima social”. Seguramente de seguir con el razonamiento deductivo empleado, tampoco sería muy difícil “demostrar” o categorizar al que recibe tal ataque como un estúpido social, insano mental por pedir seguridad y responsable indirecto de convertir al “mentalmente saludable chico excluido” que lo atacó en la “victima social” de la que antes hablábamos.
Varios conceptos llaman la atención en estos discursos diletantes y peligrosos, pero uno de estos conceptos sumamente irritante para una mediana inteligencia, es el abuso que se hace de las palabras democracia, tolerancia o peor aún de la palabra “ciencia” o “científico”. Estos Sres. está tan lejos del la ciencia, de su cosmovisión y de su espíritu, como lo están Horangel, Ludovica Squirru o la Escuela espiritista Basilio que afirmando que se puede hablar con los muertos, se autodefine como científica.
Sin duda que estos temas deben tratarse con profundidad y ciencia, ya que de lo contrario el precio a pagar es muy oneroso. Corregir errores después de desquiciar una sociedad, no se logra fácilmente. El hacerlo, (y es necesario hacerlo) provoca traumas muy profundos y generalmente no se logra sin el rostro legal y violento de la represión,... ya no se trata de aquella empleada para prevenir.
Un simple ejemplo: ... el permitir por largo tiempo y en forma indiscriminada la venta ambulante o las ocupaciones ilegales, genera situaciones de hecho muy riesgosas e intrincadas, donde se va creando toda una madeja de intereses combinados que luego no se puede deshacer fácilmente y menos aún sin provocar, tal como antes dije, situaciones dramáticas, ... situaciones estas que luego serán aprovechadas por los alucinados de siempre que solo conciben la realidad de una manera abstracta, con una alarmante cuota de arrastre ideológico… y que sin culparse absolutamente de nada, ni aportando jamás solución alguna, alimentan el circulo vicioso que va deteriorando a los mecanismos de defensa ... igual que el virus del SIDA.
Pero no solo están lejos de la ciencia (ni hablar de las duras), sinó que también están lejos de la filosofía. De estarlo hubieran recaído en Platón donde en el libro II de “La República” describe magistralmente la naturaleza humana en la fabula de Giges y el anillo que por casualidad encontró después de un terremoto. Giges (según dicha fabula) era un modesto pastor que servía al Rey de Lidia y el anillo tenía la mágica propiedad de hacerlo invisible de acuerdo a como lo movía en su dedo. Cuando tomó conciencia del poder que esto significaba se hizo incluir en la nómina de los mensajeros que prestaban servicios al rey. De esta manera llegó al palacio, sedujo a la reina y con la ayuda de esta, asesinó al rey y se apoderó del trono… todo esto ayudado por su invisibilidad… solución perfecta para escapar de la observación de los demás y por ende del control social.
Platón quiso con esta fábula demostrar que el hombre nunca es justo por naturaleza sino que lo es porque es obligado por el peso de la ley. Es decir que sólo actuamos correctamente, porque no tenemos oportunidad de cometer injusticias. Y lo decía por boca de Glaucón de esta manera:
“Para darnos mejor cuenta de cómo los buenos lo son contra su voluntad, porque no pueden ser malos, bastará con imaginar que hacemos lo siguiente: demos a todos, justos a injustos, licencia para hacer lo que se les antoje y después sigámosles para ver adónde llevan a cada cual sus apetitos. Entonces sorprenderemos en flagrante al justo recorriendo los mismos caminos que el injusto, impulsado por el interés propio, finalidad que todo ser está dispuesto por naturaleza a perseguir como un bien, aunque la ley desvíe por fuerza esta tendencia y la encamine al respeto de la igualdad .” (*)
Este último párrafo (*), muestra de manera brillante dos aspectos fundamentales de la problemática humana: “todo ser esta dispuesto por naturaleza a delinquir”… y… “es la ley la que desvía por fuerza esta tendencia”.
Sin embargo unos 2400 años después, y a pesar de contar con toda la batería de las neurociencias, con todo el aporte de la psicología y sociología moderna y seria,… nada se ha aprendido y hombres del siglo XXI tales como los anteriormente mencionados (y que son tan solo unos pocos), aparecen como enanos mentales al lado de la “simpleza” profunda y contundente de Platón que ha pesar de vivir mas de dos milenios antes que surgiera el capitalismo y a pesar de los Ciafardini, ya se ocupaba magistralmente del problema de la delincuencia como parte indisoluble de la naturaleza humana.
Hay que reconocer que este asunto de relativizar y democratizar las culpas le viene como anillo al dedo a ciertos políticos y/o pensadores progres. Hemos escuchado infinidad de veces a estos señores afirmar que si estamos mal, es culpa de todos… de toda la sociedad… Traducido,… ellos desquician una sociedad, se aprovechan de ella para propio beneficio,… y cuando el desaguisado muestra el rostro dramático del descontrol, miseria y marginalidad, es todo el conjunto social quien tiene la culpa… es decir, la abrumadora mayoría de la gente que trabaja decentemente. Siguiendo en la misma línea de razonamiento… no es difícil comprender entonces el porque estos personajes tienen tanta afinidad y preocupación por los delincuentes… perdón… por las mentalmente saludables victimas.
Pero si de ejemplos se trata de alguien que ha entendido muy bien a Platón, veamos que es lo que ha venido ocurriendo…
EN EL CENTRO DEL MUNDO
Hasta hace algunos años NUEVA YORK era la ciudad más peligrosa del mundo. Las puestas en práctica de políticas de prevenciones pragmáticas y acertadas redujeron la tasa de criminalidad a solo una tercera parte. Según Marina Aizen, corresponsal del diario Clarín, esta tendencia no solo se verifica en barrios de clase alta, sinó, y sobre todo, en los reductos más peligrosos de Brooklyn, Manhatan o el Bronx, donde hasta hace muy poco era imposible asomar la nariz, aún de día. Los ejemplos de esta impresionante reducción del crimen serían muy largos de exponer. Solo es importante saber que esto es así, pero mas interesante aún es el averiguar, como ha sido posible un hecho que, sin ninguna duda, podríamos tildar de avanzado.
Tal como sigue relatando la corresponsal, “no hay demasiado misterio en lo que hizo la Administración de Mister Giuliani (tal el nombre del ex Intendente que todavía no fue ascendido a Gobernador tal como ocurrió aquí, por estas tierras Pampas). Lo primero, fue manejar los recursos de la fuerza como una verdadera corporación privada. Luego se pusieron en práctica y se diseñaron modernos sistemas de computación (el Compstat)”... cuyo funcionamiento no viene al caso describir.
Lo que importa sobremanera, es la decisión política, de implementar un método de prevención que se dio en llamar, de “Broken Windows” (ventanas rotas) y que revolucionó completamente el modus operandi de la fuerza. ¿Y en que consiste esta política? ... ¡ Pues nada menos que en considerar que los delitos menores como orinar en la calle, tomar cerveza o escuchar música demasiado fuerte en la misma, terminan conduciendo a los crímenes de mayor envergadura y afectan la calidad de vida de la comunidad !.
La premisa base de esta consideración reside en el hecho objetivo que la criminalidad es una carrera que no se inicia asaltando un banco… se inicia justamente con delitos menores como los señalados antes o con el arrebato… y es precisamente ahí donde se pone todo el esfuerzo represivo para abortar dicha carrera.
Cuando Giuliani y Bratton (el comisionado), comenzaron a impartir esta nueva política, hubo cierta desconfianza que pudiera rendir algún fruto. Hasta entonces, estos delitos, eran tolerados sin chistar. ... Ya no es posible hacerlo, y al poder arrestar por estas causas menores, la policía tiene una excusa para palpar a la gente de armas. En consecuencia los “buenos muchachos” dejan la “ferretería” en casa a sabiendas que solo basta una sospecha para ser detenidos e interrogados por la policía.
Sigamos un poco más con Mister Giuliani y su “Ciudad Gótica”.
En el año 97 fue anunciada en N.Y. la campaña de “tolerancia cero” contra conductores, ciclistas y peatones que cometieran infracciones de tránsito. Esta campaña entró en vigor el 24-3-98 con fuertes multas de hasta 500 dólares y otras sanciones como retirar la licencia de conductor a quien ha cometido mas de ocho infracciones. Atravesar la luz roja le costará a un ciclista 100 dólares. Y tampoco le saldrá barato a los peatones descender de las veredas sin mirar, o pasar un semáforo cuando aparece la leyenda STOP. Y opinaba “Rudy el duro” (tal como se lo llamaba al intendente)...
“no prestar atención a las señales de tráfico puede ser simpático, pero a veces ser simpático es ser irresponsable.”
Todo esto va acompañado de una fuerte campaña para enseñar buenos modales que supone el cierre de gran parte del centro de la ciudad, el acatamiento del código de vestuario en las escuelas y oficinas municipales y el trato más cordial con los vecinos. Y Giuliani seguía explicando su teoría...
“tenemos que darnos cuenta que los comportamientos desconsiderados producen desorden y, mas importante aún, vamos a reconocer el significado de la verdadera conducta. Esta mejora la Ciudad y nos une a todos día a día.”
Y para que su mensaje se entendiera mejor, narró la anécdota de un peatón imprudente, que al ser llevado a la comisaría por cruzar mal una calle, se descubrió que estaba relacionado con varios robos.
El hecho que se lleven a un simple peatón a la comisaría por cruzar mal o nervioso una calle, está en perfecta concordancia con la política de “Broken Windows”: La policía está autorizada a detener por mera sospecha. Y a pesar que algunos ideólogos locales no puedan entenderlo, este es el principal ingrediente y el espíritu, de una sencilla pero eficaz política preventiva que, a no dudarlo, produce baile de San Vito en nuestros demócratas y humanistas de cotillón.
Sin embargo no todo fueron rosas para “Rudy el Duro”. Según seguía comentando en aquella época la corresponsal, “está siendo blanco de los críticos que romantizan el desorden del pasado asegurando estos, que le ha sacado brillo y encanto a la Ciudad haciéndola mas aburrida”. Claro que estos “románticos” del crimen, no especifican para quiénes está resultando aburrida la Ciudad. Sin duda no para los vecinos y sí para el Sr. Herald Fahringer por ejemplo, quien era abogado defensor de varios sex-shops, que fueron afectados por la prohibición de Giuliani de establecer sus locales en ciertas zonas.
En cambio nosotros, y gracias a que contábamos en aquella oportunidad con autoridades muy “modernas”, se romantizó el desorden del futuro (hoy presente), cuando al autorizar todo tipo de bailantas, prostitución callejera, ruidos molestos, tomas alevosas de calles y avenidas, ocupaciones ilegales, destrucción por grafittis de frentes y patrimonio artístico, borrachos, vagos, mendigos, cirujas de a pié y a caballo, y toda especie de tropelías y desatinos… se está logrando convertir a Bs. As. y a importantes ciudades de la Provincia y el interior, en la antigua N.Y. con todo su “encanto”, “brillo”, y “alegría” criminal de antaño.
Lo importante a tener en cuenta como centro del análisis, es la comparación entre lo que es considerado prioritario para las autoridades de N.Y. y lo que es ídem para las autoridades criollas. Las primeras priorizan la seguridad y la calidad de vida de las mayorías ciudadanas. Para las segundas en cambio, lo prioritario es la seguridad y tranquilidad de cualquier tipo de marginalidad, en contra de la calidad de vida de estas mayorías.
Las autoridades de N.Y. emplean para sus logros, el arma efectiva de la “represión” y el control policial, elevando la moral y el respeto de la misma y hacia la misma para hacer respetar la ley. De forma “similar”, nuestras “modernas y progresistas” autoridades, invirtiendo el criterio anterior, logran para Bs. As. y el resto del País,... exactamente lo contrario. ... Estos “sensibles” y payasescos demócratas, no dudarían en calificar a Mister Giuliani como una suerte de Neo Nazi intolerante
EPILOGO
Como se ve, la actitud y los resultados de la primera acción de gobierno de aquellos “pequeños gobernantes de ciudad”, y de alguna muestra ínfima de ideólogos de cotillón, ha demostrado una vez mas que no estuvieron (y nunca lo estarán), a la altura de las circunstancias y de la confianza que la ciudadanía puso y pone en ellos cuando emite su voto. No están solo en contra de la gente y su calidad de vida... por lo visto están en contra del mundo, en absoluta contramano con la tendencia actual de países líderes y más maduros en prácticas democráticas.
El empleo que la Señora Jueza hace de palabras o frases del tipo “deberíamos festejar...”, para mas adelante alarmarse por la reacción social diciendo...“no puedo creer que la gente pida que se detenga al merodeador, etc., etc.”,.... o la expresión mas “respetuosa” de “trabajadoras sexuales” que empleó Ibarra en aquella oportunidad, o la barbaridad de los conceptos vertidos por Ciafardini, no es pura casualidad. Como tampoco lo es el afirmar, tal como lo hacen algunos actuales Jueces y/o ideologos, que las cárceles no sirven para nada, que reprimir con la ley en la mano es “autoritarismo, etc., etc. Ello encierra concepciones ideológicas y de pensamiento bastante claras que empleando métodos de la Semántica General (en este caso, quizás solo sentido común), se pueden llegar a dilucidar.
Son meros diletantes que tratan de aplicar a la naturaleza y al hombre “principios o creencias” derivados del pensamiento y no del mundo exterior con toda su multiplicidad y complejidad de relaciones. Por el contrario las invierten, ponen abajo lo que corresponde arriba y construyen el mundo real según “la idea”; según esquemas o categorías salidas de sus afiebrados cerebros y (nunca me cansaré de repetirlo), tomando sus propias creencias como criterio de verdad y los eslóganes por argumentos.
En cierto sentido son metafísicos. No sacan de la realidad y del estudio de las relaciones de los objetos que la componen, enseñanzas en cuanto a resultados, y al no hacerlo no pueden explicarse por ejemplo, el porqué la gente no aceptó y no acepta las “modernas formas de convivencia” salidas del pensamiento abstracto (creencias) de estos dirigentes. Como además no tienen la mínima formación científica (aunque empleen esta palabra o concepto abusivamente) niegan las evidencias, tal como ya fue señalado, poniéndose además de forma extremadamente crítica con la gente que reclama mas seguridad.
Esto no es una elucubración teórica,... puede y se está convirtiendo en un hecho peligroso. El no entender y no aceptar los resultados de sus acciones en el mundo real, actuarán como los teólogos juzgando a aquellos que no acepten la doctrina. En su engreído purismo estos personajes no creen en “la cosa en si”, creen que la realidad es su autoconciencia, es lo que “debería ser” según su particular catecismo ideológico.
Pero estas personas no son únicas, son muchas las enroladas en esta filosofía especulativa llamada pomposamente “posmodernista” y que a dado lugar a un relativismo tan radical que pone en duda hasta la ley de gravedad y donde cualquier cosa y/o barbaridad es justificada dando lugar a frases sofistas del tipo… “no hay hechos… solo interpretaciones”, que el “filosofo” oficial Juan Pablo Feinnman exhibe de manera descarada en su programa de televisión que emite el canal oficial y que en forma también descarada se autotitula como “publico”.
Al relativizar los hechos y convertirlos en meros discursos especulativos logran desproteger a las mayorías, convirtiéndose en forma automática en factores contrarios al ideario democrático que profesan y quedan al descubierto mostrando solo sus huecos discursos. Por otra parte les quitan a estas mayorías el derecho a defenderse, y si lo hacen, éstas serán juzgadas como intolerantes y criminales, indicando esto, que tampoco entienden de naturaleza o comportamiento humano tal como Platón lo razonaba en la fabula de Giges ya expuesta.
La absoluta certeza que tiene el común de los ciudadanos, es que la protección va dirigida solo a los marginales y lo que es peor aún,... esto parece ser la única preocupación de estos dirigentes además de no aportar absolutamente nada en cuanto a mejorar la situación de marginalidad que denuncian rasgándose las vestiduras ya que defienden a ultranza y tozudamente en sus teorías y discursos, los métodos socializantes que han sido y son en la actualidad la principal causa de miseria y marginalidad de no pocas sociedades del mundo.
Poco a poco se fue creando este presente de tolerancia para cualquier tipo de marginalidad donde la muerte,... esa maldita traidora de sonrisa eterna,... camina libre de toda atadura, a sabiendas que tiene la mayor libertad de acción gracias a la permisividad e inacción de los responsables de esta “moderna” argentina “progresista y productiva”.
Es por ello que muy tranquila,... animará a cualquier cobarde o desecho humano de cualquier sexo y edad, para ser su brazo asesino. Engolosinada en su tarea de producir dolor, elegirá arteramente quien o quienes morirán este día. ... ¿Qué padres llorarán hoy a su hijo?, ... ¿Qué hijo llorará hoy a sus padres ... o el hermano a su hermano?, ... ¿Que buen amigo hoy no me tendrá para conversar?
Pero claro… a quien puede importarle nuestro dolor y nuestras lágrimas… nosotros y la mayoría de la sociedad las seguiremos secando viviendo en medio del temor y las amenazas mientras por ahí, ya sea en televisión o en adustas mesas redondas, estarán los canallas de los Feinnman y los Ciafardini para explicarnos que “no hay hechos”, que “todo es relativo”, que “todo es cuestión de cómo se lo interprete”, que “en realidad el temor es infundado”, que “la culpa de todo la tiene el capitalismo” y que añorando muros y alambrados nos proponen como solución a la marginalidad, paraísos socialistas como la extinta URSS, la China de “la revolución cultural” o la canonizada Cuba de Fidel… además de hacernos notar de manera brutal e insolente que el criminal que arruina de por vida a una familia es un saludable mental.
Bs. As. 01 de Julio de 2009
El SIDA no es solo letal (por ahora), es también una de las mas sofisticadas y fascinantes enfermedades con las cuales se ha enfrentado el hombre. Esta infección tiene la “mortal virtud” biológica de no producir una enfermedad especifica,... corrompe o sencillamente destruye las defensas orgánicas de un cuerpo.
Los procesos químicos empleados para que ello ocurra son, tal como antes dije, sofisticados y fascinantes. Son precisamente estos procesos y sus consecuencias las que hacen que muchas veces uno esté tentado de aplicar un idéntico razonamiento al funcionamiento macroscópico, es decir al funcionamiento social. Sin duda no es lo mismo tratar con células que con seres humanos, sin embargo en auxilio de esta “tentación” se puede señalar que las teorías más importantes que explican muy acertadamente el funcionamiento y creación del universo, como así también la naturaleza de las estrellas, fueron dilucidadas a partir del estudio de las micropartículas.
Retornando entonces a nuestra cuestión y tratando de analizar algunas cosas de la manera mas objetiva posible, hagamos la siguiente pregunta... ¿por que se mantiene vivo un organismo, una persona? ... Obviamente los factores son múltiples, pero como lo ha demostrado el retrovirus del SIDA de nada sirve una buena alimentación, de nada sirven nuestras creencias religiosas, ni nuestra moral ni nuestra inmoralidad, ni nuestra decencia o indecencia, ni nuestra inteligencia o imbecilidad... Si nuestro cuerpo no tiene los mecanismos de defensa intactos, no existe la mínima posibilidad de proyectos, de sueños, de... vida. Nuestra existencia expira de la “mano” de cualquier virus o microbio de los llamados oportunistas que de encontrar un organismo sano con las defensas intactas, no tendrían chance alguna de dañar. Un ser capaz de entender la naturaleza del cosmos, de discutir sobre la existencia o no de Dios, de crear música sublime,... muere penosamente porque no puede luchar con un simple microbio.
De manera parecida funcionan los grandes conglomerados sociales, sean estos insectos, animales superiores o seres humanos,… estos también se dan sus mecanismos de defensa a fin de preservar a sus “células” para que en conjunto sean una sociedad productiva. Cuando esto no ocurre, la sociedad se corrompe. Esto es lo que está ocurriendo actualmente y en forma creciente en nuestra sociedad. La inseguridad ha ganado las calles y el miedo se ha instalado en nuestras conciencias a nivel cotidiano donde el regreso a nuestra propia casa, nos convierte en protagonistas y potenciales víctimas involuntarios de una película de suspenso.
Sin embargo esta realidad colectiva de sentirse inseguros, no logra transformase en argumentos teóricos lo suficientemente sólidos como para oponerse a quienes desmienten la evidencia… tal como trataba de explicar en una nota anterior, donde tomando como ejemplo el drama de Galileo afirmaba justamente esto… que el punto clave, o el factor clave de este drama, es la negación de las evidencias por parte de ideólogos y/o ideologistas que transforman, (relativisticos discursos mediante), crueles realidades materiales en falacias y sofismas. Falacias y sofismas utilizados por las cabezas mas necias de los cortesanos gubernamentales y/o judiciales para tratar de defender y/o “explicar” situaciones que el mas elemental sentido común rechaza.
Un claro ejemplo de esto lo tenemos en la actualidad, en la persona del ministro de “seguridad” Fernandez, un miembro importante de este exclusivo club de negadores de evidencia y un consumado charlatán y sofista de opereta (o perfecto caradura… como le plazca), que en la semana que va del 9 al 13 de Marzo (no recuerdo el día exacto), al ser reporteado por Longobardi, apeló a un supuesto estudio de la Universidad de Belgrano (al que catalogó de “científico”), que “demostraba” que la inseguridad no ha variado sensiblemente en los últimos 15 años y que en realidad lo que se percibe es la sensación que de ella se tiene producto del periodismo que multiplica la misma información una y otra vez y que según este estudio “científico”, es la causa de tal sensación. Cualquier similitud con las “científicas” estadísticas del INDEC no es mera casualidad. Como tampoco es mera casualidad las concepciones abstractas de un par de miembros de la corte enrolados en lo que parecería ser el “criterio” (por llamarlo de alguna manera), abolicionista en lo penal criminalístico.
Pero este tema viene ya de algo mas de una década atrás cuando la legislatura porteña comandada en aquel entonces por Ibarra, procedieron a la derogación de los edictos policiales reemplazándolos por el famoso “Código de Convivencia Urbana”. Si nos atenemos por el nombre, “Código de Convivencia Urbana”, nos daría la sensación de haber estado ante un evento poco menos que revolucionario y en concordancia con lo que la gente hubiera esperado en materia de convivencia y seguridad,... sin embargo y como no podía haber sido de otra manera, no fue así y los resultados, crueles y dramáticos están a la vista.
Comentaba en aquella oportunidad a mis amigos, que resultaría muy difícil (y cansador), tratar de explicar el porqué aquel código como así también su concepción, haría de mi vida cotidiana, la de mis seres queridos, las de mis propios amigos y la de la enorme mayoría de la gente, un valor devaluado. ¿Y por que es difícil? ... porque estuvo concebido por personajes que no entendían, y que siguen sin entender absolutamente nada de lo que tratan. Que se presentan ante la sociedad con aire doctoral para tratar de explicar lo que toda la gente entiende perfectamente pero claro… al revés de las doctorales explicaciones que mezclan asuntos muy serios en la creencia que se puede hacer política vana e ideologismo vacuo de temas que requieren otro tipo de análisis y resultando muy intrincado además tratar de penetrar en los laberintos de estas mentes de naturaleza puramente discursivas.
Lamentablemente las manifestaciones callejeras, protestas y cabildos abiertos que protagonizaron en aquel entonces los vecinos para exigir de pleno derecho a tener una buena calidad de vida quedaron en la nada y en muchos casos los vecinos fueron tratados de intolerantes por los mismos ediles y Jueces que solo nos tienen reservados torpes discursos abstractos sobre la democracia, la libertad y la tolerancia.
En aquella oportunidad el Dr. Zaffaroni, era un integrante de lujo de aquel desaconsejado “consejo” y quizás el principal responsable ideológico de su tenor. El día 10-03-98 fue reporteado por el desaparecido Guinzburg quien al pedirle opinión sobre el novísimo código, desgranó una sarta de concepciones típicas de un diletante y dichas, claro está, en su clásico tono de suficiencia académica.
Una de aquellas concepciones, si bien simple, merece comentarse debido a que traza un patrón en la metodología del razonar de estas personas: …, a partir de la puesta en marcha del “novísimo” y “modernísimo” código de convivencia a los borrachos ya no se los podrá detener en la vía pública “siempre y cuando no “molesten”. Para justificar esta cuestión el Dr. Zaffaroni expuso el siguiente ecléctico razonamiento con la gravedad propia de quien ha descubierto algo trascendente: … “los borrachos son enfermos y la comisaría no es lugar para los enfermos”... bien, bien… sin duda algo de razón tiene, pero en esta “profunda” e “inteligente” observación, (que denota que de prevención no saben nada), se le olvidó mencionar que la calle tampoco es lugar apropiado para un borracho… además de hacerse el distraído y no especificar que entiende por no molestar.
Pero el Dr. Zaffaroni, que aún actualmente sigue relativizando el tema de la inseguridad opinando que “el temor de la gente es infundado” (tal las declaraciones al diario Chaqueño Norte), no estaba solo en sus elucubraciones ideológicas. La Sra. Jueza María Cristina Caminia del Tribunal Oral Nº 18 no se quedaba atrás en sus concepciones metafísicas: decía en aquella oportunidad la Sra. Jueza...
“la sanción del nuevo código no solo responde a modernas formas de convivencia (¿¿...??) sinó que además deberíamos festejar que fue elaborado por personas a quienes votamos.”... y agrega: “No puedo creer que la gente pida que se sancione al merodeador o al sospechoso. Yo creí que eso se había solucionado con la democracia, pero ahora me doy cuenta que no”.
Veamos un ejemplo mas reciente de barbarismo mental. El Programa Latinoamericano de Educación a distancia (PLED) convocó hace muy poco a cuatro “especialistas” para debatir la problemática de la inseguridad en el medio del fragor que provocó la declaración de S. Giménez después que le mataran a un amigo. Uno de esos “especialistas”, el Sr. Mariano Ciafardini, abogado, profesor de Criminología en la UBA y asesor en cuestiones de seguridad del Partido Solidario (¿¿…??) opinó, o mejor dicho decreta de manera grosera y ofensiva desde su particular Olimpo ideológico, lo siguiente:
“La criminalidad no es un fenómeno natural inherente al ser humano de todos los tiempos, es un fenómeno histórico, con fecha de nacimiento. Es algo que surgió históricamente en un momento determinado, con la modernidad y como algo inherente al capitalismo”… o mas adelante… “…el capitalismo es intrínsicamente criminal…” y casi terminando pregona drásticamente una joyita como la siguiente… “una reacción violenta por parte de un chico que se considera excluido, es casi un signo de salud mental”.
¡Y este Sr. es profesor Universitario! … ¡este Sr. educa a las nuevas generaciones!.
Espero no verlo nunca al benemérito profesor en el drama de tener que llorar el asesinato de un hijo o de cualquier ser querido. Aunque probablemente la fantasmagoría ideológica de estos personajes le harían acariciar con ternura la cabecita de cualquier asesino para calmarlo y explicarle que en realidad el es una víctima social y por lo tanto no es responsable de nada. En fraternal hermandad le explicará adusta y académicamente, que el verdadero responsable de su “saludable acción asesina”, es el mismísimo Adam Smith, el neo liberalismo, Bush, el pato Donald y el imperio Norteamericano.
Y claro… deducir luego de semejante premisa, que a una victima no se la puede condenar, se cae de maduro, tal como reza el dicho popular. Pero esta verdad de Perogrullo, que es utilizada por estos patéticos personajes para sacar patente de profundos y sensibles, no logra explicar entonces en que categoría cae el que recibe la gracia de la “mentalmente saludable víctima social”. Seguramente de seguir con el razonamiento deductivo empleado, tampoco sería muy difícil “demostrar” o categorizar al que recibe tal ataque como un estúpido social, insano mental por pedir seguridad y responsable indirecto de convertir al “mentalmente saludable chico excluido” que lo atacó en la “victima social” de la que antes hablábamos.
Varios conceptos llaman la atención en estos discursos diletantes y peligrosos, pero uno de estos conceptos sumamente irritante para una mediana inteligencia, es el abuso que se hace de las palabras democracia, tolerancia o peor aún de la palabra “ciencia” o “científico”. Estos Sres. está tan lejos del la ciencia, de su cosmovisión y de su espíritu, como lo están Horangel, Ludovica Squirru o la Escuela espiritista Basilio que afirmando que se puede hablar con los muertos, se autodefine como científica.
Sin duda que estos temas deben tratarse con profundidad y ciencia, ya que de lo contrario el precio a pagar es muy oneroso. Corregir errores después de desquiciar una sociedad, no se logra fácilmente. El hacerlo, (y es necesario hacerlo) provoca traumas muy profundos y generalmente no se logra sin el rostro legal y violento de la represión,... ya no se trata de aquella empleada para prevenir.
Un simple ejemplo: ... el permitir por largo tiempo y en forma indiscriminada la venta ambulante o las ocupaciones ilegales, genera situaciones de hecho muy riesgosas e intrincadas, donde se va creando toda una madeja de intereses combinados que luego no se puede deshacer fácilmente y menos aún sin provocar, tal como antes dije, situaciones dramáticas, ... situaciones estas que luego serán aprovechadas por los alucinados de siempre que solo conciben la realidad de una manera abstracta, con una alarmante cuota de arrastre ideológico… y que sin culparse absolutamente de nada, ni aportando jamás solución alguna, alimentan el circulo vicioso que va deteriorando a los mecanismos de defensa ... igual que el virus del SIDA.
Pero no solo están lejos de la ciencia (ni hablar de las duras), sinó que también están lejos de la filosofía. De estarlo hubieran recaído en Platón donde en el libro II de “La República” describe magistralmente la naturaleza humana en la fabula de Giges y el anillo que por casualidad encontró después de un terremoto. Giges (según dicha fabula) era un modesto pastor que servía al Rey de Lidia y el anillo tenía la mágica propiedad de hacerlo invisible de acuerdo a como lo movía en su dedo. Cuando tomó conciencia del poder que esto significaba se hizo incluir en la nómina de los mensajeros que prestaban servicios al rey. De esta manera llegó al palacio, sedujo a la reina y con la ayuda de esta, asesinó al rey y se apoderó del trono… todo esto ayudado por su invisibilidad… solución perfecta para escapar de la observación de los demás y por ende del control social.
Platón quiso con esta fábula demostrar que el hombre nunca es justo por naturaleza sino que lo es porque es obligado por el peso de la ley. Es decir que sólo actuamos correctamente, porque no tenemos oportunidad de cometer injusticias. Y lo decía por boca de Glaucón de esta manera:
“Para darnos mejor cuenta de cómo los buenos lo son contra su voluntad, porque no pueden ser malos, bastará con imaginar que hacemos lo siguiente: demos a todos, justos a injustos, licencia para hacer lo que se les antoje y después sigámosles para ver adónde llevan a cada cual sus apetitos. Entonces sorprenderemos en flagrante al justo recorriendo los mismos caminos que el injusto, impulsado por el interés propio, finalidad que todo ser está dispuesto por naturaleza a perseguir como un bien, aunque la ley desvíe por fuerza esta tendencia y la encamine al respeto de la igualdad .” (*)
Este último párrafo (*), muestra de manera brillante dos aspectos fundamentales de la problemática humana: “todo ser esta dispuesto por naturaleza a delinquir”… y… “es la ley la que desvía por fuerza esta tendencia”.
Sin embargo unos 2400 años después, y a pesar de contar con toda la batería de las neurociencias, con todo el aporte de la psicología y sociología moderna y seria,… nada se ha aprendido y hombres del siglo XXI tales como los anteriormente mencionados (y que son tan solo unos pocos), aparecen como enanos mentales al lado de la “simpleza” profunda y contundente de Platón que ha pesar de vivir mas de dos milenios antes que surgiera el capitalismo y a pesar de los Ciafardini, ya se ocupaba magistralmente del problema de la delincuencia como parte indisoluble de la naturaleza humana.
Hay que reconocer que este asunto de relativizar y democratizar las culpas le viene como anillo al dedo a ciertos políticos y/o pensadores progres. Hemos escuchado infinidad de veces a estos señores afirmar que si estamos mal, es culpa de todos… de toda la sociedad… Traducido,… ellos desquician una sociedad, se aprovechan de ella para propio beneficio,… y cuando el desaguisado muestra el rostro dramático del descontrol, miseria y marginalidad, es todo el conjunto social quien tiene la culpa… es decir, la abrumadora mayoría de la gente que trabaja decentemente. Siguiendo en la misma línea de razonamiento… no es difícil comprender entonces el porque estos personajes tienen tanta afinidad y preocupación por los delincuentes… perdón… por las mentalmente saludables victimas.
Pero si de ejemplos se trata de alguien que ha entendido muy bien a Platón, veamos que es lo que ha venido ocurriendo…
EN EL CENTRO DEL MUNDO
Hasta hace algunos años NUEVA YORK era la ciudad más peligrosa del mundo. Las puestas en práctica de políticas de prevenciones pragmáticas y acertadas redujeron la tasa de criminalidad a solo una tercera parte. Según Marina Aizen, corresponsal del diario Clarín, esta tendencia no solo se verifica en barrios de clase alta, sinó, y sobre todo, en los reductos más peligrosos de Brooklyn, Manhatan o el Bronx, donde hasta hace muy poco era imposible asomar la nariz, aún de día. Los ejemplos de esta impresionante reducción del crimen serían muy largos de exponer. Solo es importante saber que esto es así, pero mas interesante aún es el averiguar, como ha sido posible un hecho que, sin ninguna duda, podríamos tildar de avanzado.
Tal como sigue relatando la corresponsal, “no hay demasiado misterio en lo que hizo la Administración de Mister Giuliani (tal el nombre del ex Intendente que todavía no fue ascendido a Gobernador tal como ocurrió aquí, por estas tierras Pampas). Lo primero, fue manejar los recursos de la fuerza como una verdadera corporación privada. Luego se pusieron en práctica y se diseñaron modernos sistemas de computación (el Compstat)”... cuyo funcionamiento no viene al caso describir.
Lo que importa sobremanera, es la decisión política, de implementar un método de prevención que se dio en llamar, de “Broken Windows” (ventanas rotas) y que revolucionó completamente el modus operandi de la fuerza. ¿Y en que consiste esta política? ... ¡ Pues nada menos que en considerar que los delitos menores como orinar en la calle, tomar cerveza o escuchar música demasiado fuerte en la misma, terminan conduciendo a los crímenes de mayor envergadura y afectan la calidad de vida de la comunidad !.
La premisa base de esta consideración reside en el hecho objetivo que la criminalidad es una carrera que no se inicia asaltando un banco… se inicia justamente con delitos menores como los señalados antes o con el arrebato… y es precisamente ahí donde se pone todo el esfuerzo represivo para abortar dicha carrera.
Cuando Giuliani y Bratton (el comisionado), comenzaron a impartir esta nueva política, hubo cierta desconfianza que pudiera rendir algún fruto. Hasta entonces, estos delitos, eran tolerados sin chistar. ... Ya no es posible hacerlo, y al poder arrestar por estas causas menores, la policía tiene una excusa para palpar a la gente de armas. En consecuencia los “buenos muchachos” dejan la “ferretería” en casa a sabiendas que solo basta una sospecha para ser detenidos e interrogados por la policía.
Sigamos un poco más con Mister Giuliani y su “Ciudad Gótica”.
En el año 97 fue anunciada en N.Y. la campaña de “tolerancia cero” contra conductores, ciclistas y peatones que cometieran infracciones de tránsito. Esta campaña entró en vigor el 24-3-98 con fuertes multas de hasta 500 dólares y otras sanciones como retirar la licencia de conductor a quien ha cometido mas de ocho infracciones. Atravesar la luz roja le costará a un ciclista 100 dólares. Y tampoco le saldrá barato a los peatones descender de las veredas sin mirar, o pasar un semáforo cuando aparece la leyenda STOP. Y opinaba “Rudy el duro” (tal como se lo llamaba al intendente)...
“no prestar atención a las señales de tráfico puede ser simpático, pero a veces ser simpático es ser irresponsable.”
Todo esto va acompañado de una fuerte campaña para enseñar buenos modales que supone el cierre de gran parte del centro de la ciudad, el acatamiento del código de vestuario en las escuelas y oficinas municipales y el trato más cordial con los vecinos. Y Giuliani seguía explicando su teoría...
“tenemos que darnos cuenta que los comportamientos desconsiderados producen desorden y, mas importante aún, vamos a reconocer el significado de la verdadera conducta. Esta mejora la Ciudad y nos une a todos día a día.”
Y para que su mensaje se entendiera mejor, narró la anécdota de un peatón imprudente, que al ser llevado a la comisaría por cruzar mal una calle, se descubrió que estaba relacionado con varios robos.
El hecho que se lleven a un simple peatón a la comisaría por cruzar mal o nervioso una calle, está en perfecta concordancia con la política de “Broken Windows”: La policía está autorizada a detener por mera sospecha. Y a pesar que algunos ideólogos locales no puedan entenderlo, este es el principal ingrediente y el espíritu, de una sencilla pero eficaz política preventiva que, a no dudarlo, produce baile de San Vito en nuestros demócratas y humanistas de cotillón.
Sin embargo no todo fueron rosas para “Rudy el Duro”. Según seguía comentando en aquella época la corresponsal, “está siendo blanco de los críticos que romantizan el desorden del pasado asegurando estos, que le ha sacado brillo y encanto a la Ciudad haciéndola mas aburrida”. Claro que estos “románticos” del crimen, no especifican para quiénes está resultando aburrida la Ciudad. Sin duda no para los vecinos y sí para el Sr. Herald Fahringer por ejemplo, quien era abogado defensor de varios sex-shops, que fueron afectados por la prohibición de Giuliani de establecer sus locales en ciertas zonas.
En cambio nosotros, y gracias a que contábamos en aquella oportunidad con autoridades muy “modernas”, se romantizó el desorden del futuro (hoy presente), cuando al autorizar todo tipo de bailantas, prostitución callejera, ruidos molestos, tomas alevosas de calles y avenidas, ocupaciones ilegales, destrucción por grafittis de frentes y patrimonio artístico, borrachos, vagos, mendigos, cirujas de a pié y a caballo, y toda especie de tropelías y desatinos… se está logrando convertir a Bs. As. y a importantes ciudades de la Provincia y el interior, en la antigua N.Y. con todo su “encanto”, “brillo”, y “alegría” criminal de antaño.
Lo importante a tener en cuenta como centro del análisis, es la comparación entre lo que es considerado prioritario para las autoridades de N.Y. y lo que es ídem para las autoridades criollas. Las primeras priorizan la seguridad y la calidad de vida de las mayorías ciudadanas. Para las segundas en cambio, lo prioritario es la seguridad y tranquilidad de cualquier tipo de marginalidad, en contra de la calidad de vida de estas mayorías.
Las autoridades de N.Y. emplean para sus logros, el arma efectiva de la “represión” y el control policial, elevando la moral y el respeto de la misma y hacia la misma para hacer respetar la ley. De forma “similar”, nuestras “modernas y progresistas” autoridades, invirtiendo el criterio anterior, logran para Bs. As. y el resto del País,... exactamente lo contrario. ... Estos “sensibles” y payasescos demócratas, no dudarían en calificar a Mister Giuliani como una suerte de Neo Nazi intolerante
EPILOGO
Como se ve, la actitud y los resultados de la primera acción de gobierno de aquellos “pequeños gobernantes de ciudad”, y de alguna muestra ínfima de ideólogos de cotillón, ha demostrado una vez mas que no estuvieron (y nunca lo estarán), a la altura de las circunstancias y de la confianza que la ciudadanía puso y pone en ellos cuando emite su voto. No están solo en contra de la gente y su calidad de vida... por lo visto están en contra del mundo, en absoluta contramano con la tendencia actual de países líderes y más maduros en prácticas democráticas.
El empleo que la Señora Jueza hace de palabras o frases del tipo “deberíamos festejar...”, para mas adelante alarmarse por la reacción social diciendo...“no puedo creer que la gente pida que se detenga al merodeador, etc., etc.”,.... o la expresión mas “respetuosa” de “trabajadoras sexuales” que empleó Ibarra en aquella oportunidad, o la barbaridad de los conceptos vertidos por Ciafardini, no es pura casualidad. Como tampoco lo es el afirmar, tal como lo hacen algunos actuales Jueces y/o ideologos, que las cárceles no sirven para nada, que reprimir con la ley en la mano es “autoritarismo, etc., etc. Ello encierra concepciones ideológicas y de pensamiento bastante claras que empleando métodos de la Semántica General (en este caso, quizás solo sentido común), se pueden llegar a dilucidar.
Son meros diletantes que tratan de aplicar a la naturaleza y al hombre “principios o creencias” derivados del pensamiento y no del mundo exterior con toda su multiplicidad y complejidad de relaciones. Por el contrario las invierten, ponen abajo lo que corresponde arriba y construyen el mundo real según “la idea”; según esquemas o categorías salidas de sus afiebrados cerebros y (nunca me cansaré de repetirlo), tomando sus propias creencias como criterio de verdad y los eslóganes por argumentos.
En cierto sentido son metafísicos. No sacan de la realidad y del estudio de las relaciones de los objetos que la componen, enseñanzas en cuanto a resultados, y al no hacerlo no pueden explicarse por ejemplo, el porqué la gente no aceptó y no acepta las “modernas formas de convivencia” salidas del pensamiento abstracto (creencias) de estos dirigentes. Como además no tienen la mínima formación científica (aunque empleen esta palabra o concepto abusivamente) niegan las evidencias, tal como ya fue señalado, poniéndose además de forma extremadamente crítica con la gente que reclama mas seguridad.
Esto no es una elucubración teórica,... puede y se está convirtiendo en un hecho peligroso. El no entender y no aceptar los resultados de sus acciones en el mundo real, actuarán como los teólogos juzgando a aquellos que no acepten la doctrina. En su engreído purismo estos personajes no creen en “la cosa en si”, creen que la realidad es su autoconciencia, es lo que “debería ser” según su particular catecismo ideológico.
Pero estas personas no son únicas, son muchas las enroladas en esta filosofía especulativa llamada pomposamente “posmodernista” y que a dado lugar a un relativismo tan radical que pone en duda hasta la ley de gravedad y donde cualquier cosa y/o barbaridad es justificada dando lugar a frases sofistas del tipo… “no hay hechos… solo interpretaciones”, que el “filosofo” oficial Juan Pablo Feinnman exhibe de manera descarada en su programa de televisión que emite el canal oficial y que en forma también descarada se autotitula como “publico”.
Al relativizar los hechos y convertirlos en meros discursos especulativos logran desproteger a las mayorías, convirtiéndose en forma automática en factores contrarios al ideario democrático que profesan y quedan al descubierto mostrando solo sus huecos discursos. Por otra parte les quitan a estas mayorías el derecho a defenderse, y si lo hacen, éstas serán juzgadas como intolerantes y criminales, indicando esto, que tampoco entienden de naturaleza o comportamiento humano tal como Platón lo razonaba en la fabula de Giges ya expuesta.
La absoluta certeza que tiene el común de los ciudadanos, es que la protección va dirigida solo a los marginales y lo que es peor aún,... esto parece ser la única preocupación de estos dirigentes además de no aportar absolutamente nada en cuanto a mejorar la situación de marginalidad que denuncian rasgándose las vestiduras ya que defienden a ultranza y tozudamente en sus teorías y discursos, los métodos socializantes que han sido y son en la actualidad la principal causa de miseria y marginalidad de no pocas sociedades del mundo.
Poco a poco se fue creando este presente de tolerancia para cualquier tipo de marginalidad donde la muerte,... esa maldita traidora de sonrisa eterna,... camina libre de toda atadura, a sabiendas que tiene la mayor libertad de acción gracias a la permisividad e inacción de los responsables de esta “moderna” argentina “progresista y productiva”.
Es por ello que muy tranquila,... animará a cualquier cobarde o desecho humano de cualquier sexo y edad, para ser su brazo asesino. Engolosinada en su tarea de producir dolor, elegirá arteramente quien o quienes morirán este día. ... ¿Qué padres llorarán hoy a su hijo?, ... ¿Qué hijo llorará hoy a sus padres ... o el hermano a su hermano?, ... ¿Que buen amigo hoy no me tendrá para conversar?
Pero claro… a quien puede importarle nuestro dolor y nuestras lágrimas… nosotros y la mayoría de la sociedad las seguiremos secando viviendo en medio del temor y las amenazas mientras por ahí, ya sea en televisión o en adustas mesas redondas, estarán los canallas de los Feinnman y los Ciafardini para explicarnos que “no hay hechos”, que “todo es relativo”, que “todo es cuestión de cómo se lo interprete”, que “en realidad el temor es infundado”, que “la culpa de todo la tiene el capitalismo” y que añorando muros y alambrados nos proponen como solución a la marginalidad, paraísos socialistas como la extinta URSS, la China de “la revolución cultural” o la canonizada Cuba de Fidel… además de hacernos notar de manera brutal e insolente que el criminal que arruina de por vida a una familia es un saludable mental.
viernes, 10 de diciembre de 2010
FESTIVAL DE HIPÓCRITAS
Uno de los mayores defectos del ser humano es el de ser hipócrita y en este momento vivimos un festival de hipócritas, en él compiten los políticos, los defensores de los DD.HH., los gobernantes, los periodistas, etc.
Con el argumento de no ser xenófogos nos estamos llenando de inmigrantes vagos y delincuentes, salvo algunas pocas exepciones.
Somos uno de los pocos paises, no sé si el único, que permite y tolera el ingreso irrestricto de cualquier inmigrante, al que además se lo subvenciona con planes sociales, se les paga por cada hijo, se les da educación, salud y vivienda gratuita y todo eso sale del dinero que recauda, entre los contribuyentes, el gobierno
En nuestro pais hay argentinos que sufren de pobreza extrema, niños que mueren por hambre, hospitales carentes de los mínimos elementos, escuelas obsoletas, observamos una decadencia total en todo lo que hace a educación, salud, seguridad y justicia y nos damos el lujo de mantener y asistir a extranjeros que vienen a exijir que se los provea de viviendas dignas cuando nuestros compatriotas viven en villas miseria.
La caridad bien entendida comienza por casa, primero asistamos a los argentinos, despues hagámonos los filántropos con cuando desgraciado haya en el mundo.
Que cada pais se ocupe de sus ciudadanos, que no nos endosen a los argeninos sus carencias, que no tenemos ni para nosotros.
Hace falta una ley de inmigración seria, como la que tienen en Bolivia, Perú o Estados Unidos, ademas se debería restablecer la Ley de Residencia y a cada extranjero que no observa la ley se lo debe deportar.
Si los humanistas, los defensores de los extranjeros y toda esa runfla de hipócritas los quieren mantener, que lo hagan, pero de sus bolsillos, que los alojen en su casa y compartan su comida, que no repartan lo que no les pertenece.
José Mármol
josemarmol_2001@yahoo.com.ar
Con el argumento de no ser xenófogos nos estamos llenando de inmigrantes vagos y delincuentes, salvo algunas pocas exepciones.
Somos uno de los pocos paises, no sé si el único, que permite y tolera el ingreso irrestricto de cualquier inmigrante, al que además se lo subvenciona con planes sociales, se les paga por cada hijo, se les da educación, salud y vivienda gratuita y todo eso sale del dinero que recauda, entre los contribuyentes, el gobierno
En nuestro pais hay argentinos que sufren de pobreza extrema, niños que mueren por hambre, hospitales carentes de los mínimos elementos, escuelas obsoletas, observamos una decadencia total en todo lo que hace a educación, salud, seguridad y justicia y nos damos el lujo de mantener y asistir a extranjeros que vienen a exijir que se los provea de viviendas dignas cuando nuestros compatriotas viven en villas miseria.
La caridad bien entendida comienza por casa, primero asistamos a los argentinos, despues hagámonos los filántropos con cuando desgraciado haya en el mundo.
Que cada pais se ocupe de sus ciudadanos, que no nos endosen a los argeninos sus carencias, que no tenemos ni para nosotros.
Hace falta una ley de inmigración seria, como la que tienen en Bolivia, Perú o Estados Unidos, ademas se debería restablecer la Ley de Residencia y a cada extranjero que no observa la ley se lo debe deportar.
Si los humanistas, los defensores de los extranjeros y toda esa runfla de hipócritas los quieren mantener, que lo hagan, pero de sus bolsillos, que los alojen en su casa y compartan su comida, que no repartan lo que no les pertenece.
José Mármol
josemarmol_2001@yahoo.com.ar
jueves, 2 de diciembre de 2010
SOLO SOY UN TESTIGO MAS
Me siento como si estuviera siendo testigo, atado de pies y manos, de la violación de mi ser mas querido.
Esa la sensación que tengo y que mortifica a mi espíritu permanentemente.
Ver a mi Patria saqueada y ultrajada, por una recua de incapaces y corruptos, rodeados por una cohorte de facinerosos, sin poder impedirlo, es un castigo que nunca imaginé sufrir y que no puedo soportar.
No me conformo, pienso constantemente en que puedo yo hacer para impedirlo y no encuentro la solución, mis escritos terminan siendo reiterativos y a algunos les molesta, tal vez porque les producen el mismo efecto que a mi, el de vivir una realidad que no se puede cambiar y sentirse impotente, inútil y forzado espectador de un crimen que no puedo evitar.
Muchos piensan que exponer en notas sentimientos es una catarsis virtual, tal vez sea así, pero el alma necesita aliviar sus cargas, hoy necesitaba expresar mi dolor aunque después de hacerlo tampoco logre aplacarlo.
José Mármol
josemarmol_2001@yahoo.com.ar
Diciembre 2 de 2010
Esa la sensación que tengo y que mortifica a mi espíritu permanentemente.
Ver a mi Patria saqueada y ultrajada, por una recua de incapaces y corruptos, rodeados por una cohorte de facinerosos, sin poder impedirlo, es un castigo que nunca imaginé sufrir y que no puedo soportar.
No me conformo, pienso constantemente en que puedo yo hacer para impedirlo y no encuentro la solución, mis escritos terminan siendo reiterativos y a algunos les molesta, tal vez porque les producen el mismo efecto que a mi, el de vivir una realidad que no se puede cambiar y sentirse impotente, inútil y forzado espectador de un crimen que no puedo evitar.
Muchos piensan que exponer en notas sentimientos es una catarsis virtual, tal vez sea así, pero el alma necesita aliviar sus cargas, hoy necesitaba expresar mi dolor aunque después de hacerlo tampoco logre aplacarlo.
José Mármol
josemarmol_2001@yahoo.com.ar
Diciembre 2 de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)